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Cómo dejar de Quejarte de una vez por todas.
Esto está arruinando tu vida...
Cada vez que te quejas, te estás entrenando para ser más débil.
Muchos nos hemos acostumbrado a quejarnos por todo. Y no es tanto nuestra culpa. Vivimos rodeados de un entorno que desde chicos nos ha enseñado el hábito de la queja.
Y esto se torna un problema mucho más grande, porque inconscientemente entrenamos a nuestro cerebro a ver siempre el lado negativo de las cosas.
Tanto así que creamos un mundo en donde cada cosa que hacemos se vuelve el fin del mundo. Y si es así, perdemos la esperanza de hacer cosas nuevas, de intentarlo o de siquiera levantarnos de la cama.
¿Para qué moverme si la vida es dura? ¿Para qué seguir si igual fallaré? ¿Para qué hacerlo si siempre saldrá algo malo?
Quejarte es la puerta para la mediocridad. Porque te pone en una mentalidad victimista en donde destacas todo lo malo, pero dejas las ganas por tomar responsabilidad de tu vida y solucionar.
Quejarte es fácil, solucionar es difícil.
Cualquiera puede exclamar al cielo lo que pasó y sus expectativas desesperanzadoras del futuro. Pero es más difícil estar sereno ante las circunstancias incómodas y seguir en el camino.
Tú quieres romper este hábito y este patrón de la queja. Quieres convertirte en esa persona que ve la luz en cualquier problema. Has visto que solo eres una máquina de producir quejas pero no soluciones.
¿Qué puedes hacer al respecto?
1) Sé un Loco Optimista
Debes acostumbrarte a ver el lado positivo de las cosas.
Digamos que estás en el tráfico. Comienzas tu patrón de quejarte con el mundo porque justo hoy, cuando querías llegar temprano, hay tráfico.
Lo mejor que puedes hacer es pausar. Detenerte con ese pensamiento. Y preguntarte lo siguiente:
¿Qué de positivo hay en esto?
Solo con hacerte esa pregunta, tu mente operará para encontrar una respuesta.
Y probablemente lo que encuentres es que tienes la oportunidad para escuchar algo de música. Escuchar algún pódcast. Revisar algunos mensajes. Observar el hermoso cielo. O lo que hay de positivo es que no tendrás que escuchar esa aburrida reunión a la que te dirigías.
Acepta la randomización del mundo. Acepta el hecho de que no, no tendrás control sobre todas las cosas. Y una vez que lo hayas aceptado, ¿qué de positivo puedes encontrar en esa situación?
Porque de todos modos llegarás tarde por el tráfico. ¿Qué te queda?
Llegar de mal humor, rescatando los problemas.
Llegar de buen humor viendo lo positivo.
Tú decides.
2) Agradece por lo Malo que te pasa
Todo lo "malo" que te pasa, es un entrenamiento para una misión más grande a largo plazo.
En realidad, no podemos destacar si algo es bueno o malo. Porque nunca sabremos si en el futuro seguirán siendo buenos o malos.
Seguramente has tenido muchas catástrofes en el pasado por las que ahora agradeces de que hayan pasado:
Una ruptura te hizo enfocarte en ti mismo y empezar a amarte a ti primero.
Esa mala nota te hizo una persona más ordenada y que odia los retrasos.
La humillación que recibiste hablando en público te llevó a tolerar el fracaso y sentirte cómodo cometiendo errores.
Sí, es casi imposible agradecer por lo malo que te pasa porque, a simple vista, son malas, ¿verdad?
Pero solo con detenerte, respirar profundamente y decir: "Agradezco a Dios por este desafío, porque significa que me está poniendo a prueba"; hace toda la diferencia.
Puedes hacerlo por escrito o también en el mismo momento en que pasa la "mala circunstancia".
Entrenas tu positividad y dejas a la queja de lado.
Primero te entrenas con los problemas pequeños, tal vez con muchos imprevistos diarios. Agradeces por ellos porque es una oportunidad para crecer. Debe haber algo bueno allí, solo agradece y verás más luz que oscuridad.
Empieza con los problemas chiquitos, de forma que te preparas para los problemas más grandes.
Solo imagina eso. Ser la persona que agradece por los desafíos más "catastróficos" y encontrar soluciones, inspirar y motivar a aquellos que ya se dieron por vencidos.
Así, nace un líder.
3) Escribe Todas las Razones para dejar la Queja
Tu creencia es que por medio de la queja tendrás control de la situación… no es cierta.
Y tú sabes que no es así. Está grabado en tu cabeza.
Pero por alguna razón sigues con el hábito. Está tan automatizado que no lo puedes dejar.
¿Qué se puede hacer para romper esta cadena de sufrimiento?
Una de las cosas que aprendí del libro "Hábitos Atómicos" es que puedes escribir todas las razones para dejar un hábito malo. De forma que se vuelva repugnante y absurdo de hacer.
Debes romper tu creencia limitante escribiendo todas las razones por las que seguir con ella sería absurdo.
Todas. Incluso las más triviales.
Así, cada vez que pienses en "solucionar" quejándote, recuerda una de tus razones.
Entre más lo hagas, más observarás a tu creencia pasada y la tomarás como algo estúpido de seguir. Y tú no quieres ser una persona estúpida, así que dejas ese hábito gradualmente.
4) Soluciona
Creo que este es el más obvio y el más importante dentro de esta lista.
Como hemos visto atrás, piensas que quejarte es una forma de solucionar.
Has sido seducido con la idea de que la queja te hará tener control de la situación. Pero es solo una expresión de un niño esperando a que un adulto solucione su problema.
Es incómodo buscar una solución, a nadie le gusta tomar la batuta y hacerse responsable.
Así que me encantaría que siguieras esto de ahora en adelante:
Por cada queja, ten a la mano una solución.
No vale de nada quejarte si no brindas una solución o un plan de acción.
Si careces de este último, no te quejes. Quédate callado.
Cada vez que surja una queja de tu boca, detente, y piensa si tienes alguna solución. Si no es así, guarda silencio.
Así como cualquier hábito, este proceso requiere tiempo y consciencia.
Yo aún no erradico la queja innecesaria por completo. Porque en esencia la queja sirve para detectar errores. Pero no sirve de nada quejarte si no estableces una solución coherente.
Practica estas cuatro estrategias que te he proporcionado hoy. Y veamos si te funcionan.
Ten una linda semana.
-Liann
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