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Cómo Odiar tu Pasión Sin darte cuenta (3 Pasos Sencillos)
Matar lo que te gusta es una de las mejores formas para drenar tu motivación.
Y no solo tu motivación, sino tu bienestar en general.
Sentirás que estás encadenado a obligaciones que solo cumplen con tu supervivencia y no con tu disfrute de vida
Si realmente quieres estancarte y pensar que tu vida es una prisión, felicidades, estás en el lugar correcto.
Aquí hay 3 pasos sencillos que puedes aplicar ahora mismo para desconectarte de tu pasión.
1) Agrégale Muchos Estimulantes en Simultáneo
En la vida siempre sufriremos, por lo que esa cosa que te encanta hacer también implica algún sufrimiento.
Nunca escaparás de la incomodidad, pero piensas que como es lo que te gusta necesitas siempre estar de buen humor cuando lo hagas.
La realidad es que habrán momentos en que no lo quieras hacer.
Ya sea por cansancio, por pensar en otro problema o en cualquier cosa que disminuye tu presencia.
Siempre habrá bajadas incluso en lo que te gusta. Entonces, para mitigar esa incomodidad, aplicas demasiados estimulantes a tu actividad.
Ya de por sí te gusta la actividad, pero hoy parecía un mal día y decidiste tomar café, combinándolo con música y con cápsulas, etc.
Creo que hoy en día hacer cosas sin condiciones perfectas se ha vuelto un superpoder.
Nos hemos desacostumbrado a la incomodidad, por tratar de buscar el trabajo perfecto que nos iba a quitar todas las preocupaciones.
Pero no es así.
Acá está la cosa, tu pasión es una decisión de sufrimiento.
Pasión literalmente significa sufrimiento en latín, proveniente de la palabra "passio".
Tú eliges el sufrimiento que quieres.
Ese trabajo.
Esa habilidad.
Es el costo requerido.
Porque digamos que hay alguien a quien le gusta el fútbol. No tiene por qué jugar fútbol cuando llueve, cuando está cansado, ni obsesionarse por sus jugadas.
Ahora, esa persona piensa en monetizarlo. Quiere ir a por todo: Convertirse en un jugador profesional.
Y probablemente pienses que está siguiendo su pasión… en cierto modo.
Cuando piense en no jugar en las lluvias, ¿adivina qué? nunca más podrá hacerlo.
Debe jugar cuando esté cansado, cuando haya lluvia; debe dejar de ver a su familia tanto, dejar de salir con amigos, dejar los placeres diarios y obsesionarse milimétricamente por cada jugada que hace.
La pregunta es: ¿Está preparado para ese costo?
Muchos de nosotros no lo estamos.
Por eso tratamos de inyectarle cuantas cosas sean con tal de hacer la experiencia más disfrutale.
Que no está mal, porque eso lo hemos visto en el tema de "Volver a Jugar".
Pero excesivamente hace que se vuelva una droga necesaria para esforzarte.
Cuando esforzarte debería ser tu droga.
Es como exprimir una naranja hasta que deje de tener jugo
Ya no puedes disfrutar del jugo porque ya lo gastaste todo en una sola sesión al combinar tantos estimulantes.
Antes lo hacías por hacerlo, ahora necesitas un medio externo para hacerlo.
Antes disfrutabas del esfuerzo, ahora cada momento de pensar en el proyecto es sufrible y necesitas tu dosis.
Acostúmbrate otra vez a la incomodidad. Si es el sufrimiento que escogiste resolver, genial, afróntalo.
2) Compárate Excesivamente con Otros
Estamos acostumbrados a revisar las redes sociales y encontrarnos con personas de nuestra misma edad e incluso misma ciudad con la vida que queremos
Y no solo eso, sino con una mejor posición en la habilidad que te encanta.
Digamos que te encanta dibujar personajes de Dragon Ball
Te encanta el proceso
Pero un día llega un chico de tu clase con dibujos de Dragon Ball y le salió exactamente igual que los personajes.
Son igualitos
Y recibe la atención de todos.
Comienzas a sentir la envidia.
Notas tu trabajo y no puedes creer cuan lejos estás de que se parezca a su dibujo.
Incluso les gustó a los profesores.
Y ahora quieres mejorar, pero no por el mero hecho de mejorar, sino para ganarle a alguien más.
Solo quieres seguir dibujando para, algún día, ganarle a esa persona.
Te darás cuenta que nunca lo harás, porque decidiste convertir tu juego en un trabajo.
Y no solo eso, cada sesión se sentirá horrible no por el esfuerzo como vimos atrás, sino por la intención que le das.
Mejoras para demostrarle tu valor a alguien que ni siquiera tuvo la intención de menospreciarte.
Te has acostumbrado a medir tu autoestima con la validación de otras personas
Y para eso necesitas dejar de mirar a otros y mirarte a ti.
Inspírate de otros trabajos, pero no envidies.
Si vas a mirar el trabajo de alguien más, que sea con la intención de "vamos a ver cómo me sale eso, porque me gusta cómo le quedó"
En vez de: "mira esa preciosidad, es mejor que yo, no tengo oportunidad, mi trabajo es un asco".
Matar lo que te gusta es una de las mejores formas para drenar tu motivación.
Y no solo tu motivación, sino tu bienestar en general.
Sentirás que estás encadenado a obligaciones que solo cumplen con tu supervivencia y no con tu disfrute de vida
Si realmente quieres estancarte y pensar que tu vida es una prisión, felicidades, estás en el lugar correcto.
Aquí hay 3 pasos sencillos que puedes aplicar ahora mismo para desconectarte de tu pasión.
1) Agrégale Muchos Estimulantes en Simultáneo
En la vida siempre sufriremos, por lo que esa cosa que te encanta hacer también implica algún sufrimiento.
Nunca escaparás de la incomodidad, pero piensas que como es lo que te gusta necesitas siempre estar de buen humor cuando lo hagas.
La realidad es que habrá momentos en que no lo quieras hacer.
Ya sea por cansancio, por pensar en otro problema o en cualquier cosa que disminuye tu presencia.
Siempre habrá bajadas incluso en lo que te gusta. Entonces, para mitigar esa incomodidad, aplicas demasiados estimulantes a tu actividad.
Ya de por sí te gusta la actividad, pero hoy parecía un mal día y decidiste tomar café, combinándolo con música y con cápsulas, etc.
Creo que hoy en día hacer cosas sin condiciones perfectas se ha vuelto un superpoder.
Nos hemos desacostumbrado a la incomodidad, por tratar de buscar el trabajo perfecto que nos iba a quitar todas las preocupaciones.
Pero no es así.
Acá está la cosa, tu pasión es una decisión de sufrimiento.
Pasión literalmente significa sufrimiento en latín, proveniente de la palabra "passio".
Tú eliges el sufrimiento que quieres.
Ese trabajo.
Esa habilidad.
Es el costo requerido.
Porque digamos que hay alguien a quien le gusta el fútbol. No tiene por qué jugar fútbol cuando llueve, cuando está cansado, ni obsesionarse por sus jugadas.
Ahora, esa persona piensa en monetizarlo. Quiere ir a por todo: Convertirse en un jugador profesional.
Y probablemente pienses que está siguiendo su pasión… en cierto modo.
Cuando piense en no jugar en las lluvias, ¿adivina qué?, nunca más podrá hacerlo.
Debe jugar cuando esté cansado, cuando haya lluvia; debe dejar de ver a su familia tanto, dejar de salir con amigos, dejar los placeres diarios y obsesionarse milimétricamente por cada jugada que hace.
La pregunta es: ¿Está preparado para ese costo?
Muchos de nosotros no lo estamos.
Por eso tratamos de inyectarle cuantas cosas sean con tal de hacer la experiencia más disfrutale.
Que no está mal, porque eso lo hemos visto en el tema de "Volver a Jugar".
Pero excesivamente hace que se vuelva una droga necesaria para esforzarte.
Cuando esforzarte debería ser tu droga.
Es como exprimir una naranja hasta que deje de tener jugo
Ya no puedes disfrutar del jugo porque ya lo gastaste todo en una sola sesión al combinar tantos estimulantes.
Antes lo hacías por hacerlo, ahora necesitas un medio externo para hacerlo.
Antes disfrutabas del esfuerzo, ahora cada momento de pensar en el proyecto es sufrible y necesitas tu dosis.
Acostúmbrate otra vez a la incomodidad. Si es el sufrimiento que escogiste resolver, genial, afróntalo.
Si el problema es muy desafiante, no incorpores “aliados dopaminérgicos”.
Enfrenta crudamente a la tarea.
Como repito, no está mal que uses estimulantes. Lo malo es volverte dependiente de ellos para hacerlo.
Piensas más en el estimulante que en la actividad en sí.
Y así te paralizas cada vez que no hay presencia de ella.
3) Visualiza el Éxito (Y no hagas NADA al respecto)
Hoy en día queremos todo rápido e instantáneo.
Es por eso que más surgen estas recomendaciones en redes sociales sobre la visualización del éxito.
Probablemente lo has escuchado muchas veces:
“Manifiesta el éxito.”
“Cierra los ojos y todo se cumplirá”
“Imagina tan vívidamente que lo consigues y lo conseguirás".”
Bonito y todo.
Pero mal efectuada, hará que tu actividad deje de llamarte la atención.
Mira, lo que pasa es que entendemos mal a la visualización.
Pensamos que por imaginar se cumplirá.
Que por tener la emoción positiva de recrear en nuestras mentes la victoria, lo lograremos. Pero estamos más lejos de la realidad.
No es un medio absoluto que nos hará ganar billetes del cielo, es solo una herramienta para dirigir nuestro enfoque. Sin embargo, nos lo venden como la receta mágica.
¿Qué pasa cuando visualizamos solo el éxito? En un estudio con 83 estudiantes, los que solo imaginaron el éxito estudiaron un 22% menos y tuvieron menos éxito académico.
Cada vez que te concentras en fantasear que obtienes el primer puesto, cambias tu estado a uno más positivo.
Sacas una gran sonrisa, te enorgullece los aplausos, el reconocimiento, los honores…
Y te sientes tan complaciente que después dices: “Para qué hacer ese trabajo si puedo sentirme genial con solo imaginar?”
Matas lo que te gusta cuando imaginas que estás teniendo éxito, porque luego ya no habrá necesidad de esforzarte para sentirte como un ganador.
Ni siquiera lo querrás hacer por gusto de hacerlo, mas bien, decidirás aumentar la dosis de imaginaciones para vivir encerrado en tu cabeza pero no en la realidad.
Olvidamos imaginar la presión, las dificultades, el precio a pagar por lo que queremos.
En eso deberíamos enfocarnos.
Irónicamente, hay estudios que demuestran cómo hay hasta 45% en la probabilidad de lograr metas cuando las personas visualizan obstáculos y planean cómo enfrentarlos.
¿Increíble no?
Mientras otros están manifestando el éxito con pura visualización positiva, otras personas visualizan el dragón al que se enfrentarán.
Sus movimientos. Sus ataques. El gran dolor que inflije.
Para entrenarse cuando llegue.
Si solo imaginas, imaginas e imaginas cosas bonitas pero no haces nada será como una masturbación mental.
En donde claro, sientes demasiado placer, pero todo es ficticio.
Ya no te dará ganas de levantarte de tu cama ni nada te llamará a hacerlo. Porque eso que tanto te gustaba hacer lo reemplazas con otra imaginación.
“¿Para qué ir a mi trabajo a esforzarme si puedo estar aquí echado en mi cama imaginando el éxito?”
Ten cuidado.
Visualizar sirve, pero solo si usas a tu imaginación como un entrenamiento mental.
Un entrenamiento que te prepare para los posibles monstruos que te impiden acercarte a la compleción de tu meta.
Visualiza el barro, el miedo, el fallo… el cómo no tienes ganas de seguir, la amargura la cólera, los golpes a la mesa por no haberlo logrado… y sigue caminando.
Sé un guerrero, no un visionario.
Es así, con estos 3 pasos, que te garantizo odiar lo que te gusta por mucho tiempo.
Ten una linda semana.
-Liann.
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