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Cómo Dejar de Complacer a la Gente
Depender de otros no te llevará a ningún lado.
Te ha pasado que tienes esa sensación de querer complacer a todos los demás?
Como un deseo por querer que el otro esté bien y ayudarlo, alentarlo y satisfacerlo lo más posible.
Así era yo en gran parte de mi niñez y hasta los 17 años.
Claro, no es para nada malo interesarte en la sociedad, digo, estoy haciendo un newsletter ahora mismo para proporcionarte una ayuda a un problema. Porque me importas amigo y no quiero que pases lo mismo que yo.
Pero cuando se vuelve extremista… empieza el problema.
Te cuento un poco.
En ese tiempo solo me importaba complacer a las personas para que se sintieran bien.
Les compraba cosas
Les compraba comida
Les “ayudaba” en sus tareas (les hacía la tarea)
Les regalaba materiales adicionales para la escuela
Me reía de sus chistes (aunque ni siquiera entendía)
Iba a eventos que me invitaban (sabiendo que tengo otras responsabilidades, pero ¡hey, no diré un no como respuesta porque sino se enojan conmigo y ya no querrán ser mis “amigos”!
¿Por qué hacía esto? ¿Tan bueno era?
Soy bueno, pero esto sobrepasó los límites.
No quería ser dejado. No quería verme solo en los recreos, verme solo en el aula y no teniendo un grupo con el cual reírme y compartir experiencias. Pensaba que podía perder a todas esas personas si les decía que no
Si es que no estaba de acuerdo con sus ideas
Si les daba esos papelotes gratis y no les cobraba.
Si les hacía la tarea y así tenían más confianza en mí.
Si aceptaba los partidos a los que me invitaban aún cuando yo tenía otras responsabilidades.
Así me verían como una “buena persona” y querrán estar más tiempo conmigo.
Que equivocado estaba…
Lo único que me importaba era el bienestar del otro, pero ¿Dónde estaba yo?
¿Cuándo yo me preocupaba por mi propio bienestar? ¿Acaso esto no me duele? ¿Acaso no quiero ni siquiera respetarme diciendo que no? ¿Por qué primero el otro y no primero yo? ¿Por qué deseaba la atención de otros? ¿Por qué buscaba con cualquier medio posible ganar esa retroalimentación positiva de ellos de forma que me sintiera bien conmigo mismo? ¿Por qué “amar” a otros primero y luego a mí? ¿No debería ser al revés?
Vamos a revisar en este newsletter y en los dos siguientes cómo ser tú mismo y amarte tanto que puedas desprender un brillo auténtico en el mundo. Tendrás una gran consciencia de quién eres (hasta el momento) Porque así es como corregí mi error y puedes corregir el tuyo también.
Estate atento que será muy interesante para ti, sigamos con la historia.
El Problema de Complacer al Otro y Cómo Solucionarlo.
Dada que esta actitud la repetía todos los días, trajo consigo grandes problemas para mi vida.
1.Falta de Identidad y Metas Propias.
No sabía quién era, solo sabía lo que los demás pensaban que era.
Tenía esta etiqueta de ser el chico estudiosos callado que siempre “estará ahí para ti”. Esa etiqueta fue muy difícil de borrar en ese entorno de la escuela, porque ya todos me “conocían” (y hago estas comillas porque, en realidad, nadie realmente me conocía). Esa identidad la veía todas los días, por tanto, la adoptaba porque así le gusta a la gente que sea.
Y esto hizo que no pudiera abrir mi mente para lo que a mí me interesaba. Ni siquiera podía responder a la pregunta de ¿Qué me gusta? ¿Quién soy?
Mi complacencia hacia los demás era tan grande que ni siquiera tenía gustos, sí, así de increíble.
Solo me gustaban las cosas que a los demás les gustaba. No tenía metas, porque solo me importaban las metas de los demás. No tenía una identidad que yo quisiera, porque solo quería alinearme a la que los otros querían de mí.
No tenía una visión para el futuro porque solo me importaba la visión de otros.
Cuando no reclamas esta intimidad con tu persona te sentirás vacío, incompleto, como si algo estuviera mal. Como si nada tuviera sentido, porque no lo tiene. Te darás cuenta que estarás viviendo como un asno obedeciendo a su dueño, y todo lo que es dependerá únicamente de él.
¿Qué puedes hacer al respecto?
A. Establece tu Ambiciosa Meta y tu Identidad Soñada.
¿Sabes qué quieres para tu vida? Es una pregunta muy difícil de contestar sinceramente, yo hasta ahora no sé qué quiero. Tengo una visión, pero podría cambiar dentro de unos años. Y de hecho, cambiará, porque nunca permanecemos en el mismo estado.
Pero si solo te dispones a escribir profundamente lo que realmente quieres obtener en tu vida y aquellos valores que quisieras integrar en tu ser, serás capaz de tener una casa a la qué volver cada vez que haya peligro afuera.
En palabras simples, tendrás más decisión de tus acciones y podrás pensar más en ti que en el resto.
Al mismo tiempo, te conocerás más. Si te conoces más, puedes estar confiado en las actitudes que tienes. Y si te disgustan algunas, puedes ahora mejorarlas y cambiarlas.
Entre más tengas consciencia de quién eres y qué quieres lograr, menos dejas de preocuparte por la opinión del resto. Porque ahora tienes algo que es para ti y que tú mismo lo haz decidido.
Y conociéndote podrás generar amor propio, no te juzgas, no te saboteas, no te criticas, solo eres y eso está bien.
Siéntate un momento a solas, unos 10 minutos, 20 o 30 minutos si quieres. Pregúntate
Cómo me gusta actuar?
Cuáles son mis valores?
Qué quiero realmente?
Cuál es una meta que deseo lograr?
Qué objetivo me dará tanta obsesión por completar que ni siquiera me preocuparé por lo que me diga el resto?
Estas preguntas me ayudaron a que tome mejores decisiones, y por ende me respete más.
Y esto precisamente es lo siguiente que veremos.
2.Falta de Respeto propio.
Un No es un Sí a ti.
Es la frase que me repito ahora todos los días y que dio un gran impacto para mis decisiones actuales.
Recientemente veía cómo es que me quedaba como 3 horas conversando con una amiga (mi intención era estar con ella, y si hablamos más, mejor, ¿no?)
Me excusaba diciendo que era para mejorar mis habilidades de conversación, lo cual si han mejorado, pero tenía más cosas que hacer en mi lista. Tenía trabajos, tenía responsabilidades. Y sacrificaba lo que debía hacer por estar más tiempo conversando con esa chica. Incluso retrasé varios trabajos de universidad porque le tiempo en el que podía avanzarlos los usaba en ella. Cuesta decir que no cuando te gusta una chica.
Esto al final le dio a la chica la razón más grande por la que no quisiera estar conmigo:
No hay respeto por mi mismo. Le decía más Sí a ella que a mí.
No le he preguntado ni nada, pero asumo que esta es la razón porque, vamos, es muy obvio.
No creo que a alguna chica le interese un chico que siempre está pegado a ella o que aparece de la nada de la nada para conversar, sabiendo que tiene otras cosas que debe hacer y que no las hace por querer estar con ella. No hay amor propio, no hay respeto propio.
Seguro algo así te ha pasado alguna vez.
No quieres dejar el grupo, no quieres dejar la conversación, no quieres terminarla porque
“se sentirá mal, y si se siente mal no me volverá a llamar”
¿Quién rayos es más importante?
Tenemos esta mentalidad porque no queremos ser rechazados. Queremos ser integrados en grupos sociales pero esto debe parar.
Que se sientan mal (incluso ni siquiera les importa porque solo se importan ellos mismos), es mejor que sentirte traicionado por ti mismo.
Muchas veces me ha pasado en las que digo “Sí” a acompañar a unos amigos, a ir a esta tienda, a ir a este partido pero no me siento bien. Siento cómo es que hay algo dentro de mí que me estuviera suplicando por salir de esa situación y en vez hacer lo que debería estar haciendo, lo que me propuse para el día. Ni siquiera paso un buen rato porque no estoy presente con ellos, solo estoy en mis pensamientos con la idea de “debería estar haciendo este trabajo”
“Tengo tiempo” No, no lo tienes. Y si lo tuvieras seguro lo has destinado para algo más importante, pero lo rechazas por complacer al otro.
“Se van a enojar” No, no se van a enojar. Te lo digo por experiencia. Y si lo hacen considera buscar otros amigos.
“No querrán salir más conmigo” Es problema de ellos, no tuyo.
Tampoco te aísles y pienses que salir con amigos está mal, que salir a tomar un café está mal, que acompañar a una bodeguita a comprar algo de comida está mal. Nada de eso. Es fabuloso compartir con personas, el problema está cuando lo haces sabiendo que ya te propusiste hacer algo más.
Se podría aceptar 1 vez, pero ¿2 veces, 3 veces, 10 veces? O decides tomar una decisión que atenta contra tu propia identidad. Si a ti no te gusta fumar pero tus “amigos” te dicen que fumes, lo haces porque no quieres ser separado del grupo. Así va muriendo tu identidad.
Porque traicionas tu confianza.
Es como si invitarás a cenar a un amigo y este llega después de 2 horas o ni siquiera viene.
¿Aún lo estarías invitando? Por supuesto que no.
Lo mismo pasa en la relación contigo mismo. Entre más desconfías de ti, menos respeto tendrás.
¿Qué puedes hacer al respecto?
A. Conoce tus Límites.
En el momento en que empecé a ser egocéntrico con mis decisiones empecé a tener más confianza conmigo mismo.
Antes lo primero que pensaba era qué sentirá la otra persona si digo que sí o si digo que no.
Ahora la pregunta que me hago es ¿Qué sentiré YO si digo que sí o si digo que no?
Por ejemplo, ¿recuerdas a la chica de la que te hablé? Recuerdo un día en la que yo quería practicar más esta habilidad. Nos encontramos, la saludé, charlamos solo un poco y le dije que tenía que irme porque debía hacer algunas cosas. Lo aceptó y ambos tomamos nuestros caminos. Me sentí muy bien. Porque tomé una decisión para mí y de hecho ella no se puso mal ni nada, digo, ¿Por qué incluso debería sentirse mal?
Entiende que las personas no se sentirán mal o enojadas si dejas la conversación o si tienes que rechazarlas por seguir una responsabilidad.
Evalúa esta pregunta ¿Qué sentiré YO si digo que sí o si digo que no? y toma tu decisión.
Será difícil al principio, pero la cosa es que nunca lo dejes de hacer.
Haz una lista de acciones que deberías hacer y de acciones que no deberías hacer, piensa en aquellas cosas que tú consideres un límite (sin importar si te parece tonto o no) y apégate a ellas. Algunos ejemplos pueden ser:
No responderé a los mensajes de texto después de las 8 p.m.
No prestaré mis pertenencias si me parecen valiosas.
No haré más de 2 favores seguidos si me los piden.
Responderé a los mensajes en los momentos de descanso.
Si tengo alguna tarea importante, no aceptaré invitaciones hasta culminarla.
B. Acostúmbrate a decir que no.
Ten una identidad ya marcada y objetivos claros y si ves que lo que estás a punto de hacer no se alinea a esas metas ni a tu forma de ser, no lo hagas. Establece un límite y di “no”.
Un “No” es un “Sí” a ti. Y entre más practicas esta habilidad, más respeto tendrás por ti mismo.
Recuerda, si las personas te ven como un mero seguidor y perciben que no tienes decisión por tu cuenta, no querrán estar contigo. Serás repugnante porque siempre estás pegado y siempre estás de acuerdo con ellos. No tendrás control. Pero si decides tomarte un momento y comparar si aquella opinión pertenece a tus valores o si esas actitudes se alinean, y no lo son, solo di “no”.
Ahora lo pensarás más de dos veces antes de aceptar una invitación, una acción o una opinión.
Porque puedes ahora confiar en tus ideas.
Pero, ¿Qué pasa si sigues dependiendo del pensamiento de otros y el cómo te juzguen?
3. Dependencia excesiva a la Opinión de los demás.
Quería hacer algo pero no podía hasta tener la opinión de otro.
Hasta que no fuera validado, no quería actuar.
Si para un compañero era No, entonces yo decía también no. Si era un sí, por supuesto, también estaba de acuerdo.
Me volví un cristal que solo refleja lo que otros dicen, que imita sus acciones y sus intereses; mas no brilla por su cuenta.
Me daba miedo decir siquiera una palabra porque temía en lo que iban a pensar de mí.
Si yo digo algo que les molesta pensarán que soy un idiota, me tratarán mal, no querrán estar conmigo, me dirán que soy un inútil que soy tonto.
¿Te digo algo? ¿A quién le importa eso?
Pues a ti claro, por eso estás leyendo esto.
Dependes de otros para sentirte bien contigo mismo, cuando deberías estar haciendo todo lo contrario.
¿Qué puedes hacer al respecto?
A. Acostúmbrate al Fracaso.
Si lo que quieres es dejar de tener esta mentalidad de depender del resto y de su opinión tienes que experimentar más con lo que realmente piensas, sientes y cómo quieres actuar. Podrías estar leyendo todas estas estrategias, pero si no experimentas dando tus opiniones, siendo ruidoso, siendo callado tal vez, o la forma en la que tú te sientes bien actuando, no podrás fracasar. Y aunque no lo creas, eso es malo.
Si no fracasas no tendrás conciencia de lo que debes dejar o mejorar. No habrá una noción clara, solo pura “esperanza”. Y lo peor, lo malo que podrías estar haciendo no lo consideras como tal porque no estás consciente de que es un problema real.
Tienes que aferrarte a no agradarle a las personas. Eso está bien, significa que no conectaron con tu química, con tu energía. Así que no desperdiciarás tiempo en ellas y ellas tampoco ene ti. No necesitas agradar a todos; necesitas ser valorado por aquellos que realmente quieren apreciarte.
Por ejemplo, yo experimenté ser más ruidoso, tocar a las personas (no de una forma rara obviamente), escucharlas más en vez de hablar y a molestarlas. Son cosas que nunca habría pensado hacer en mi escuela porque me traumaba la idea de qué podrían pensar del chico callado y sano que hace estas cosas. Y tuve el mejor periodo social de mi vida.
B. Nuevo Entorno.
Esto tiene que ver mucho con lo anterior. Pensamos que estamos en una burbuja de la que no podemos escapar porque nuestra identidad está marcada en un grupo social recurrente.
Lo mejor que puedes hacer es experimentar tu nueva forma de socializar en un nuevo entorno.
¿La razón? Nadie te conoce amigo. Y si nadie te conoce, significa que puedes actuar como se te de la gana.
Si eres callado y quieres ser un poco más ruidoso, lo puedes hacer en un nuevo entorno ya no te percibirán como alguien callado, sino como alguien ruidoso. O si quieres molestar más y no estás acostumbrado a eso, hazlo en un nuevo entorno. Va a depender mucho de cómo te gusta ser.
También puedes identificar lo que no te gustó hacer y lo que sí te divirtió. Tal vez fuiste muy ruidoso y no te gusta tanto ir al extremo, entonces ahora eres consciente de eso y puedes bajar esos niveles. Equilibrándolo un poco.
Y ahora ¿Dónde puedo encontrar un nuevo entorno?
Si estás por ir a la universidad, tienes una gran oportunidad. Si es que no o ya estás dentro y no sabes en qué lugares desarrollarte socialmente puedes ir al centro de tu ciudad, a alguna cafetería o restaurante y conversar con los trabajadores. Para que te puedas acostumbrar, hablar con estas personas es muy recomendable, porque básicamente están obligados a escucharte. A parte de eso, sacarás una muy buena conversación, te lo digo por experiencia. Hasta resultan más interesantes. Prueba y experimenta.
No se podrá generar a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera.
Lograr dejar de ser una persona demasiado complaciente con la gente requiere de tu decisión, consistencia y tiempo.
Entre más te recuerdes tus metas, tu identidad y tus límites; menor será la preocupación por seguirlas.
Es como puedes luego experimentar y de acostumbrarte a no agradarle a algunas personas. Además, pensarás que ser tu mismo no es tan malo después de todo. Que no necesitas complacer a la gente excesivamente, porque te respetas y porque tú eres más importante que la opinión de otros.
En el siguiente newsletter veremos cómo puedes ser tú mismo y descubrirte.
Ten una linda semana.
-Liann
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