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Cómo Entrenar tu Mente Débil y volverla imparable (5 Métodos Probados)
Te entrenaron a ser débil, así es como lo solucionas.
Tu mente no está entrenada.
Pasa alguna adversidad y prefieres esconderte en la complacencia y el placer.
Porque se siente muy atemorizante. Te acomodas en vieja zona de confort sin querer expandir tu burbuja a nuevos territorios.
Pero no es tu culpa.
Te han programado así desde chico.
Por influencia de padres, amigos y autoridades, te han entrenado el músculo del victimismo, de la negatividad, del escape. Es hora de cambiar la rutina.
Has creado una voz que todo el tiempo te aconseja de evadir la presión y someterte a la recompensa instantánea.
Si me veías en el 2022 yo era esta clase de persona.
No podía asumir el cargo de ningún trabajo porque al instante lo concebía como el peor reto. Una dura catástrofe. Y escapaba antes de completarlo.
Me sentía paralizado con cada proyecto en mano. No sabía qué hacer. Solo quería buscar el placer de mis videojuegos.
Incluso, en mi nueva etapa. Mis trabajos eran pausados porque “no me sentía con la emoción de hacerlos”. Y por esa resistencia, prefería ir al gimnasio.
Era lo más fácil de hacer, ¿verdad?
Hoy veremos 5 formas que me están ayudando a fortalecer mi mente y me encantaría compartírtelas.
Una rutina para volver a tu mente imparable
Elementos que me han ayudado a dejar mi cabeza de placer y estar en una mejor posición que antes. Y que me siguen ayudando hasta ahora.
De modo que dejes de vivir en tu cabeza y seas feliz.
1) Me vale una Mierda
Tu mente se resiste a la incomodidad
Siempre lo hará, siempre lo hizo y seguirá haciéndolo
Es la dualidad que todos los días tienes.
El problema es que cedemos fácilmente.
Es esa vocecita que te convence:
Oye, ya no puedes cargar más peso, estás totalmente cansado
Es mejor que no le hables a esa chica, podrías salir lastimado
No publiques esa historia, tal vez te critiquen.
Tu mente no quiere arriesgarse por inventarse un futuro caótico. Lo hace para protegerte, pero lo concibe como el único resultado que puedes obtener.
Olvidas que puedes ganar solo por concentrarte en el peor resultado.
Y hay una frase que me está ayudando para contrarrestarlo.
Cada vez que aparece esta inseguridad sin sentido, me digo:
Me vale mierda.
E instantáneamente cumplo con la acción que contradice a mi mente.
Es como cerrarle la boca a alguien que viene molestándote día tras día y no te deja en paz.
Personalmente, me encanta este elemento.
Porque debes acostumbrarte a rechazar las limitaciones estúpidas de tu mente.
Y entre más lo haces, más querrás dar un paso hacia lo desconocido. Querrás salir de tu zona de confort. Estarás cómodo con los resultados incómodos o fructíferos que tengas.
Ya no te importará.
Solo quieres ver qué pasa.
Una mente fuerte es aquella que está bien si se cumple lo que quieres o no. Porque entiendes que ganas o aprendes, pero nunca pierdes.
Calla a la vocecita diciéndole "Me vale una mierda" y rápidamente toma la acción que la contradiga. Para que no te vuelva a molestar nunca más.
2) Búrlate de tu Mediocridad
Una mente fuerte siempre elige su mejor versión.
Sabe que tiene el poder de decidir entre el crecimiento o la comodidad.
Y siempre escoge bien, porque ve la alternativa como ridícula.
El problema es que muchos de nosotros pensamos que es nuestra única opción.
Pensamos que ya es parte de quienes somos el actuar así.
No eres así por Naturaleza, sino por hábito.
Por siempre decidir actuar como esa peor versión.
Por ende, forjamos una identidad desfavorable para nuestra realidad a largo plazo.
"Soy un perezoso, es normal para mí quedarme en mi cama todo el día"
"Cuando ocurre un problema siempre huyo"
"Soy irresponsable, por eso procrastino"
Inconscientemente, adquirimos los patrones que conducen a esas mismas acciones solo para reforzar nuestra identidad.
Esto es lo peor.
Porque actuarás perezoso, irresponsable o inmaduro sin que lo veas como un problema.
Porque ya lo integraste como parte de quién eres.
Y eso te ata a la mediocridad.
Para ello, te propongo algo:
Mira a tu mejor y peor versión desde una tercera persona. Como si fueran dos seres de los que tienes el libre albedrío de escoger.
Cada día eliges cuál encarnar. Tienes el poder.
Tu mejor versión: fuerte, disciplinada, carismática.
Tu peor versión: débil, insegura, mediocre.
Ahora, haz que tu lado más débil te parezca ridículo.
Sí, piensa que es un ser externo a ti y búrlate de su mediocridad.
Ríete de tu yo mediocre hasta que te avergüence ser él.
Haz que te parezca absurda.
Mátate de la risa por su mediocridad, como si fuera un chiste.
Recrea esa versión como un personaje patético: Un tipo encorvado, débil, con voz temblorosa. Se queja por todo, busca excusas, arrastra los pies. Cuando habla, nadie lo escucha porque ni él se toma en serio. Lo ves intentando hacer algo y fracasa antes de empezar, con su postura de víctima esperando que alguien lo salve.
Ahora señálalo y humíllalo. Cuando sientas ganas de procrastinar, rendirte o actuar como él, dile en su cara: “¿De verdad quieres ser este perdedor?”
Haz que te dé tanta vergüenza que descartarlo se vuelva automático.
Cuanto más ridiculices a tu peor versión, menos poder tendrá sobre ti. Y en su lugar, encarnarás naturalmente a tu mejor versión.
3) Regla de los 5 Segundos
Tu mente no está preparada para tomar acción de inmediato.
Te quedas sobre pensando en hacerlo o no. Y entre más lo piensas, pierdes tiempo.
Y la oportunidad se habrá perdido.
Cada vez que retrasas la acción, refuerzas el hábito de la procrastinación.
Postergas entrenar, estudiar, escribir, hacer la tarea y mejorar.
Te haz acostumbrado tanto a postergar el esfuerzo que tu mente te frena en vez de impulsarte.
Este es uno de los mayores problemas que tenemos en nuestro crecimiento, dejarlo para más tarde, para mañana…
Preferimos nuestra comodidad actual. Y, para tener mucha evidencia de que hacemos lo correcto, nuestra mente envía futuros caóticos para tratar de protegernos de lo desconocido.
Pero si vives todo el tiempo encerrado en la duda, nunca cambiarás.
Pasa el tiempo y te das cuenta que estás peor que antes.
Para erradicar este sobre pensamiento, debemos reducir la brecha entre el pensamiento y la acción.
¿Cómo lo hacemos? Simple.
Usaremos la regla de los 5 segundos.
Cuenta 5-4-3-2-1 y muévete antes de que tu mente empiece a debatir.
Cuando llegues a 5, inicias sin dudarlo.
¿Tienes que entrenar? Cuenta 5 segundos y ponte tu ropa.
¿Necesitas empezar un trabajo? Cuenta 5 segundos, abre el documento y escribe una línea.
¿Quieres hablarle a una chica? Cuenta 5 segundos, antes de que tu mente te lance millones de excusas y miedos. Acércate antes de pensarlo demasiado.
Dejas de pensarla tanto y lo haces. No necesitas pensar más. Sabes que debes hacerlo y conoces los beneficios y las consecuencias de no hacerlo.
Pero es incómodo, como todo lo que vale la pena perseguir.
Entre más apliques esta regla, habrá menos fricción para actuar. Dejarás las excusas y comenzarás a progresar.
4) Desafía a tu Mente
Una mente fuerte no ve las tareas como obligaciones, sino como desafíos.
Lo que más me funciona es convertir cualquier tarea o reto en un desafío.
En un juego.
Fuerzas a tu cerebro a demostrar que eres capaz de completarlo.
Para ello, debemos reorientar las preguntas que nos hacemos.
Porque estas redirigen nuestra atención.
Pero el problema es que nos hacemos las preguntas equivocadas.
Cuando algo parece difícil, tu mente lo rechaza:
"¿Estoy preparado para esto?"
"¿Y si no me sale bien?"
"¿Y si fallo?".
Si ese es tu enfoque, evitarás lo incómodo en lugar de enfrentarlo.
Te concentrarás en las posibles fallas, miedo o en la dificultad de la tarea y optas por algo más cómodo.
Si concibes esta clase de preguntas, te estancarás en tu zona de confort.
No te permitirás avanzar porque cada duda será una excusa para no intentarlo.
En lugar de actuar, te perderás en un ciclo de sobre análisis y miedo al fracaso.
Juega con tu mente:
En vez de "¿Podré hacerlo?", di: "¿Cuánto podré hacer? Veamos."
En vez de "No quiero hacerlo", reta tu velocidad: "¿Puedo acabarlo antes de las 2?"
Si te da flojera empezar, conviértelo en un récord personal: "Voy a ver cuántas páginas leo en 10 minutos."
En el gimnasio: En vez de decirte: "Podré levantar este peso?" Mejor di: "¿Cuántas repeticiones podré hacer con este nuevo peso? Descubrámoslo"
Haz que cada tarea sea un nivel que quieres superar.
Cuando has participado en un deporte, en un juego comunitario o incluso en clases, estabas más emocionado cuando las tareas se concebían como retos.
Porque te gusta ganar.
Te encanta esforzarte. Pero lastimosamente no le otorgas esa perspectiva a la adversidad diaria.
Comienza entonces a pensar como un jugador.
Cuando el esfuerzo se vuelve un juego, la disciplina se convierte en un placer.
Sé como ese gym-bro que se ofende cuando crees no poder dar una más. Y te desafía a seguir y seguir. Superando tus límites por completo, a pesar de que hayas creído que llegaste al punto máximo.
De ese modo, no querrás parar en el juego de la vida.
5) Una Más
Tu mente está acostumbrada a parar al haber alcanzado el "límite". Te convence que es suficiente.
De que ya no puedes más.
Pero es la barrera que debe romperse en orden de subir de nivel.
Siempre hay espacio para una más.
Una repetición más.
Un minuto más.
Una página más.
¿Pero cuál es el problema? Te encanta parar.
Tu mente quiere que pares en cuanto sientas fatiga o incomodidad.
"Ya hice suficiente"
"No puedo más"
"Mañana continúo".
Incluso, podrías sentirte adolorido, cansado o agotado. Pero aún hay energías en el tanque. Aún puedes batallar. Solo falta descubrirlo.
Porque si puedes quedarte una hora más en cada video de entretenimiento que te satisface, ¿por qué no con el trabajo?
Si puedes jugar una partida más de videojuegos, ¿por qué no una repetición más en el gimnasio?
Si no das una más, nunca descubrirás el siguiente nivel de tu potencial.
Te estancarás.
Nunca empujas tus límites y tu progreso se vuelve lento o inexistente.
No creces porque te detienes justo cuando deberías seguir.
Justo en el momento perfecto para romper la barrera que creías inamovible
Haz una más.
Solo una más.
Cuando sientas que es suficiente, haz una más:
En el gym: "Voy a hacer una repetición más."
Estudiando: "Voy a leer una página más."
Trabajando: "Voy a escribir una línea más."
Irónicamente, querrás hacer una más de la que ya has hecho.
Porque sabes que tienes la capacidad de hacerlo.
Lo conoces bien, entonces no pares hasta que grites "basta" tan fuertemente que no tengas otra opción que hacerlo.
Acostúmbrate a dar una más y no solo descubrirás el potencial escondido que posees, también te encantará el esfuerzo.
No querrás parar, porque solo conoces que debes dar una más.
Este hábito entrena tu cerebro para romper barreras constantemente. Así, lo que antes parecía tu límite, se convierte en tu nuevo estándar.
Con esto, entrenarás una mente indomable. Aplícalo en tu siguiente jugada, tarea o proyecto.
Nos vemos en la siguiente.
Ten una linda semana.
Siempre fuerte.
-Liann
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