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Ser raro es tu superpoder (Así es como la aprovechas)

Abraza tu rareza, no debes disculparte por ser Tú.

La llave para tu autenticidad es abrazar tu rareza.

Es la única forma, pero hay un pequeño problema:

Hoy en día se nos obliga a que seamos normales, que nos apeguemos a todos los roles sociales que el sistema indica; pero atarnos por completo al sistema, nos haría iguales.

Somos como robots que están programados para hacer lo mismo, perseguir lo mismo, comportarse de la misma forma; haciendo que todos sean fácilmente de reemplazar… ¿Quieres ser uno de ellos?

El hecho de que todos tengan la misma esencia haría de este mundo aburrido, ¿de qué sirve tener un mundo donde todos son normales si la belleza está en sus peculiaridades?

Piensa en esa vez que te gustó una persona por completo. No decías:

  • "Me encanta como tu cabello es igual al del resto".

  • "Me encanta como eres tan predecible".

  • "Amo tu sentido del humor, que es como la del resto".

Literalmente estás interesado o interesada en esa persona por su rareza, no porque es igual al resto.

No recordamos a las personas por su normalidad, incluso, no las queremos por qué tan normales o seguidores de las reglas son, sino por lo que los hace únicos: sus rarezas.

Todos somos diferentes, todos somos raros. Pero estamos entrenados a ser normales para agradar al mundo.

¿Qué crees?

La gente normal tiene resultados normales, la gente rara tiene resultados raros, ¿prefieres ser una oveja más del rebaño o esa oveja negra la cual es odiada por muchos, pero amada por los que importan?

¿Por qué la búsqueda de la comodidad con nuestra rareza es la clave para vivir mejor, auténticos y libres de cualquier régimen que oculta nuestra unicidad?

Eso es lo que aprenderás hoy.

  • Por qué nuestra rareza es nuestra fuente de poder.

  • Cómo saber si somos auténticos o no.

  • Qué podemos hacer al respecto para reclamar lo que nos hace raros en este mundo normalizado.

Saldrás de aquí con una mayor consciencia sobre lo que te diferencia del resto, y estarás más dispuesto a mostrar tu rareza al mundo.

1) ¿Por qué Abrazar tu Rareza?

"Siempre adhiérete a lo que te hace raro, extraño y diferente; pues es tu fuente de poder más grande."

Robert Greene

Es imposible que tu genética sea replicada en el futuro. Nadie es como tú. Nadie lo es. Ni nadie lo será. Eres un milagro de la vida, eres original. Sí, todos somos iguales porque somos seres humanos, pero todos somos diferentes por nuestra esencia.

Y acá está lo que muchas personas confunden.

Tendemos a creer que nuestras rarezas son una debilidad, pero es lo que nos hace irremplazables en este mundo. Si nos referimos a la rareza buena, esa que no afecta ni perjudica a nadie. Esa que es rápidamente criticada porque se considera "diferente".

Todos tenemos miedo de mostrarnos como realmente somos, tenemos todas estas inseguridades que nos retrasan. Muchas veces solo queremos ser aceptados en un grupo, tratar de encajar, y para eso aceptamos ser otras personas. Lo peor de esto es que nosotros sabemos el daño que nos hacemos, pero no nos importa, porque obtenemos la validación y aprecio de muchas personas.

  • Nos reímos de bromas que atacan a nuestros valores.

  • Aceptamos hábitos que detestamos.

  • Afirmamos y rechazamos opiniones que no consideramos como tal.

Y entre más lo hacemos, jugamos un personaje falso. Uno que está lleno de todos estos filtros, pero que dentro de sí está exclamando por ayuda.

La sociedad actual nos empuja constantemente a encajar, a adoptar una personalidad moldeada por expectativas externas.

Ese es un buen camino para convertirte en uno más del montón.

¿Quieres seguir ese trazo? Bien, sé un "NPC" (Non-Playable Character). Alguien que existe, pero no vive. Alguien que tiene el potencial de pensar, pero solo piensa lo que otros le dicen qué pensar. Para no alargarlo más, sé un robot.

Podrás tener la lista más amplia de "amigos". Puede ser que todos te conozcan. Que te aplaudan y alaben. ¿Eso se siente increíble verdad?

Todos te querrán (tal vez), pero nadie te amará. Porque nadie te conoce, solo conocen a esa máscara que proyectaste con ellos, una que es "normal" con la sociedad.

Si eres normal no le importas a nadie, porque fácilmente te reemplazarían con otro que es normal. Piénsalo, si todo el mundo fuera igual, entonces todos serían fáciles de reemplazar.

¿Quién podría reemplazar a Steve Jobs? ¿Quién a Leonardo Da Vinci? ¿Quién podría reemplazar por completo a Elon Musk? ¿A Ronaldinho? Exacto, nadie.

Porque nadie es como ellos. Ni nadie es como tú. Pero ellos supieron usar su rareza para crear, tú la usas para limitarte.

Literalmente, uno de los arrepentimientos más grandes de la gente antes de morir es: "Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida fiel a mis principios, y no la que otros esperaban de mí".

Si no quieres experimentar un gran vacío y resentimiento, debes abrazar tu rareza.

¿Qué es peor: sufrir siendo auténtico o vivir en un sufrimiento silencioso, ocultando tu verdadera identidad?

No nos importan los juegos con filtros, nos importa ser reales.

Lo único que te diferenciará del resto es tu propia esencia, tu rareza, tus peculiaridades.

Y sí, da miedo porque significa que seremos odiados, rechazados y obviados. Pero nada de esto tendría sentido sin esos enemigos. El rechazo, el odio y la indiferencia cumplen una función crucial en nuestro desarrollo y autenticidad porque nos obligan a reafirmarnos en quiénes somos. Sin oposición, no hay identidad sólida, porque nunca se pone a prueba.

Un hombre sin enemigos es un hombre sin carácter.

Reafirma tu autenticidad, tu carácter y tus valores arriesgándote a ser raro en este mundo lleno de actores.

Abrazar tu rareza significa liberarte de las cadenas de las expectativas externas. Al hacerlo, comienzas a escuchar esa voz interna, esa intuición que te guía hacia lo que realmente deseas y te conecta de manera auténtica con el mundo.

Al ser diferente, no solo rompes con el molde, sino que también te posicionas como alguien que ofrece algo nuevo y genuino.

Ofreces algo nuevo al universo, en vez de las similitudes de las que ya está cansado.

Cuando decides ser tú mismo, abres la puerta a oportunidades y relaciones basadas en la autenticidad. No se trata de ser raro de forma negativa (degeneración), sino de usar esa “rareza” positiva, esas cualidades únicas que te hacen destacar, para alcanzar metas que la mediocridad nunca te permitiría.

Ojo, aquí hay algo muy importante. Tu rareza no son tus malos hábitos, tus acciones degeneradas o destructoras.

Muchos aquí pueden decir: "Bueno, entonces como soy gordo debería mostrar mi rareza. Como soy irresponsable debería buscar a irresponsables como yo. Como me gusta consumir pornografía, no debería importarle al resto. Como no me gusta bañarme ni asearme, la gente debería acomodarse a mi rareza".

Tu rareza auténtica proviene de lo que te hace vibrar, tus pasiones y valores profundos. Es algo que, incluso en los momentos de introspección, sientes que forma parte de ti de manera inherente.

En cambio, los malos hábitos son a menudo excusas o patrones que puedes cambiar para vivir una vida más plena y en sintonía contigo mismo.

Los malos hábitos y la degeneración son una máscara de tu verdadero yo.

¿Pero cómo sabemos si somos auténticos en un primer lugar? Eso es lo que veremos en la siguiente sección.

2) ¿Cómo identificar mi Rareza?

La intuición es una de las fuentes más poderosas que guían nuestro camino.

Fue entrenada por las experiencias pasadas que tuvimos desde niños o es una predisposición genética.

En cada paso que des, pregúntate:

¿Estoy haciendo esto porque realmente lo quiero o porque creo que debo hacerlo?

Si la respuesta no es clara o si sientes que tus decisiones responden más a la presión externa que a tus deseos internos, es un indicador de que no estás siendo completamente auténtico.

En línea con esta reflexión, el psicólogo Jordan Peterson nos invita a notar una perspectiva maravillosa para descubrir tu inautenticidad. Aclara que, si manifiestas una acción, comportamiento o pensamiento al mundo que te hace sentir débil; es la clave para identificar dónde te sientes falso.

Digamos que estás conversando con unos amigos. Uno de estos habla sobre el machismo y cómo este está de acuerdo con ello. Tú, como no quieres caer mal, te sumas a su argumento. Notarás que el otro se sentirá elogiado porque alguien comparte su punto, pero por dentro te sientes como un estúpido. Porque traicionaste tus valores.

O digamos que la chica que te gusta fuma y va a fiestas. Dentro de tus valores está la de nunca fumar y de disfrutar de actividades más casuales que ir a fiestas. Esa tal vez sea tu esencia. ¿Pero que es lo que la mayoría hace? Minoriza estos valores solo porque no quieren perder a la chica. Resulta doloroso despegarse, por lo que se traicionan, repiten esta falta de respeto propio y se convierten en lo que antes los horrorizaba. Esa voz interior te detendrá muchas veces, pero entre más la ignoras más deja de aconsejarte.

Presta atención a esa voz interna que a menudo queda silenciada por el ruido de las expectativas externas. Si sientes un desajuste entre lo que expresas y lo que realmente sientes, es una señal de que estás ocultando tu verdadera esencia.

Imagínate una brújula que, a pesar de las tormentas del día a día, siempre apunta hacia tu norte verdadero.

¿Qué peculiaridades tienes que otros no? ¿Qué es lo que te hace único? ¿Qué valores nunca intercambiarías?

Tómate el tiempo que necesites para responder a esta pregunta. No importa si tu voz interna trata de convencerte con estereotipos sociales, sigue preguntándote: ¿Es esta una verdadera expresión mía o es producto de mi deseo de ser aceptado?

Excava más a profundidad qué cosas tan pequeñas te hacen distinto del resto. Darle el tiempo que se merece a esto es, literalmente, lo que te salvará de vivir despegado de tu alma.

Las cosas más simples como esos gustos musicales, tus caprichos alimenticios, tus series favoritas, tu equipo favorito que siempre pierde pero que defenderías a capa y espada, tu forma de bromear, tu forma de socializar, tu manera de reír incluso.

Tal vez en tus valores. Puede ser que seas alguien que valora más a la familia que otra cosa en el mundo. Una persona honesta, que prioriza asumir las consecuencias de sus acciones por encima de la mentira. Alguien atlético, que nunca estaría dispuesto a vivir un día sin entrenar o hacer deporte.

Analiza tus peculiaridades y tus valores. Escribe una lista de todos ellos. De todos. De ese modo, estarás consciente. La alineación con tu rareza y tu autenticidad sería una cuestión de alinearte día tras día, momento con momento, experiencia tras experiencia con esta lista.

Tomarte el tiempo para plasmar en una lista tus gustos, valores y caprichos no es solo un ejercicio de introspección; es el primer paso para alinear cada decisión con tu verdadera esencia.

3) Cómo Volver a Ser Raros

Muchos de nosotros hemos olvidado cómo alinearnos a nuestra esencia.

Ahora que has recordado tu rareza producto de la consciencia de tus valores y de tus peculiaridades, es momento de volver a manifestarlos en el mundo.

A) Acostúmbrate a decir "No".

Lo primero es que aprendas a decir "No".

Un "no" a ti mismo, es un sí a las expectativas de los demás. Verás cómo todos te manipularán, cómo pierdes tu esencia y cómo te traicionas con cada "sí" que dices sin pensar.

Acostúmbrate a decir que no. No es que siempre digas sí, sino que simplemente no sabes decir que no. Quieres agradar, quieres caer bien, no quieres arriesgarte. En cambio, deberías decir NO a las cosas que no se alinean con tus valores y decir sí a lo que sí importa.

Las personas más carismáticas que conoces, las recuerdas por cómo se dijeron "sí" así mismos. De modo que te encantaba cómo fluían en cada conversación, cómo se sentían libres de presión o máscaras, cómo eran tan sueltos.

Con esto, quiero hacerte una pregunta:

¿Cómo crees que recuerdan a un muerto en su funeral?

  • "Él cumplía tanto con nuestras expectativas, lo extrañaremos".

  • "Recuerdo que él hacía todo lo que yo decía, qué tipazo".

  • "Cuando le dije que sea doctor en vez de su carrera soñada, me obedeció, te recordaré por siempre".

Claro que no. Nadie te recordará por decir Sí a sus expectativas, sino por alinearte a las tuyas a pesar de las contradicciones. A pesar de las exigencias, de los reclamos, de la infinidad de comentarios. Por tu rareza te recordarán.

  • "Nadie más decidió ayudarme por pensar que era de lo peor, en cambio tú fuiste diferente a los demás. Me enseñaste que si me propongo a hacer las cosas, lo lograré. Gracias por creer en mí cuando nadie más lo hizo."

  • "Me irritaba a veces que te detuvieras y me llamaras alocadamente para ver un pájaro. Lo veías como la cosa más maravillosa del mundo. Pero ahora que te has ido, cuánto desearía que alguien me detuviese para ver un simple pájaro."

  • "Siempre pensabas positivamente, incluso cuando nuestro grupo decía que no era posible, tú les cerrabas las bocas gritando que sí pueden hacerlo. Me enseñaste a ver luz cuando la oscuridad es inmensa."

Las personas correctas recordarán tu impacto en ellos, cómo plasmaste tu rareza a pesar del juicio externo y cómo te desenvolviste en tu más autentica esencia incluso con los ojos de todo el mundo observándote.

Te recordarán por ser TÚ.

Esto dolerá porque perderás varias amistades. Tal vez habrá gente que te odie. Personas que no te llamen o que te ignoren.

Pero, ¿es el número de amistades lo que más valoras? ¿Realmente te importan estas personas desalineadas con tus valores?

Hoy en día vemos a las amistades como un número que debemos romper para aumentar nuestra autoestima. ¿Enserio crees que lo hará? Claro que no, hará todo lo contrario. Te darás cuenta, tarde o temprano, que todos te quieren, pero nadie te ama. A todos les agradaste pero ninguno querrá invitarte a una reunión, a una fiesta o siquiera decirte un secreto. Porque, en realidad, no saben quién eres, solo conocen a la máscara que utilizaste para caerles bien.

Más importa la calidad de las amistades que la cantidad.

Es mucho mejor tener al menos solo un buen amigo pero que nos inspira, cree en nuestras metas más que nosotros y es tan buen amigo que no nos juzga por nuestras rarezas.

Busca a esas personas que te acepten por cómo eres, lo que nos lleva al segundo punto.

B) Rodéate de Raros

Una vez conocí a una persona que simplemente te decía tus verdades de forma bromista. Me di cuenta que todos conectaban con él porque simplemente fluía con su espontaneidad. No tenía miedo de ese "posible rechazo". De la nada, hablaba de datos curiosos que de verdad yo nunca había pensado. Conocía un poco de todo y lograba usar ese conocimiento para hacer conversaciones interesantes. Preguntaba cualquier cosa que venía a su mente, simplemente preguntaba. Las preguntas que parecían ser ofensivas para algunas personas, en realidad, se convirtieron en las más cautivadoras.

En ese contexto, me encontraba aislado de mi rareza, por tratar de adoptar una versión más "elegante". Que claramente me conducía hacia el sobre pensamiento. Cuando conocí a esta persona me dije: "Espera, esto que hace él, yo lo hacía antes, y la gente de mi alrededor parece conectar con él, ¡significa que también puedo hacerlo!" Entonces, me arriesgué a reír más, a bromear más, a molestar más. Retornando a esa peculiaridad mía que había olvidado por intentar ser otro.

¿Cuántas veces no has visto a personas que plasman su rareza, ves que no les pasó nada y te inspiras a también hacerlo? Busca tus modelos raros. (De la rareza buena, no de la degenerada)

Rodéate de personas que son raras. Son tus modelos extraños, los que te inspiran a también mostrar tus diferencias. Estarás como: "Oye, yo pensaba que eso era raro de hacer, pero también puedo hacerlo".

Incluso, no necesariamente esas persoans deben tener los mismos gustos que tú, pero te aceptan por esas diferencias.

Al final, producto de la naturaleza sociable, adoptarás automáticamente la mentalidad de abrazar tu rareza. Porque tu entorno también lo hace y la utiliza como su más grande fuente de poder.

C) Un Paso a la Vez

Muchos de nosotros, hemos traicionado a nuestra autenticidad tanto que parece irreconocible.

Es por eso que debemos volver a manifestarla un paso a la vez. No piensas que es una buena idea por las posibles consecuencias sociales.

Así que tienes que arriesgarte poco a poco. Mostrarte poco a poco. Decir lo que de verdad quieres decir, poco a poco.

Di tus propias opiniones, un paso a la vez. Y si ofendes a alguien, simplemente discúlpate, pero es lo que de verdad piensas.

Tu auténtico ser verá que no es tan malo salir si le das la oportunidad de gatear las primeras veces, pues así, poco a poco empieza a caminar, hasta que luego, empieza a correr.

Arriésgate. Atrévete. Solo un pequeño paso de autenticidad.

Tal vez quieres reírte a carcajadas sin ningún filtro en esa reunión con amigos, hazlo, veamos qué pasa. Puede ser que quieras abrazar a alguien. Es probable que te encantaría hablar de todo tu conocimiento futbolístico en un partido. Hazlo y evaluaremos qué pasa. Si se incomodan, no es necesario disculparte; pues no ofendiste ni heriste a alguien. Solo fuiste TÚ.

No debes disculparte por ser Tú.

Y si alguien se percata de tu rareza y quiere devolverte a la normalidad, no lo permitas. "Simplemente soy así, me gusta serlo, si no te gusta, no te juntes conmigo"

Entre más digas NO a las personas que no se asocian con tus valores y no aceptan tus peculiaridades, encontrarás a las personas correctas. Y en el momento en que las encuentres, rodéate de esos individuos que plasman su rareza al mundo. Y siempre un paso a la vez, pues tu ser debe volver a entrenarse a caminar, ya que fue arrojado tantas veces cuando intentaba gatear.

Se tú, y si eso significa ser raro, selo.

Nadie se te asemeja, así que no trates de ser otro.

Ten una linda semana siendo TÚ y alineándote a tu autenticidad.

Ten un bonito día.

Siempre Fuerte.

—Liann

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