• Al Diamante
  • Posts
  • Como Volver a estar Motivado | Y No Estancarte en el Camino

Como Volver a estar Motivado | Y No Estancarte en el Camino

Hay una sensación que siempre molesta tener y de la que más nos arrepentimos.

Esa de no querer hacer el trabajo cuando sabemos que debemos hacerlo. Aquella que consiste en no levantarnos de la cama y generar algo de progreso para nuestras metas.

Recientemente he estado experimentando esto. Ya terminando el primer ciclo de este año 2024, no encontraba las mismas ganas de crear nuevo contenido y de hacer mis trabajos con la calidad de antes. Ya no tenía ganas de nada.

Me encontraba siempre cansado, pensativo, desganado y con mi fuerza de voluntad decreciendo más y más.

Ahora tengo las 24 horas hábiles, pero algo raro pasó. No hay esa llama flameante que me impulsa a continuar. Pareciera que el camino que estoy tomando no está tan claro.

Es común sentir esto en ciertos periodos de nuestras vidas.

Pero debes entender que entre más estés sumergido en este estado, peores los resultados serán a futuro. Solo por dejarme llevar por la desmotivación, dejé de producir el contenido que tanto me gustaba hacer. Y, por lo tanto, cada vez me iba retrasando. Comparaba lo que pude haber hecho en este mes con lo que realmente hice, y el arrepentimiento surgía.

Lo que más quieres es volver a esa motivación que tuviste al inicio o incluso tenerla para tomar el primer paso. De forma que cada día estés más cerca de cumplir con tus objetivos.

La desmotivación surge por una falta de claridad, progreso y coraje.

Quédate con estas tres palabras, que serán clave para describir todo lo que tengo que compartirte en este newsletter.

Si estás interesado en combatir a la desmotivación y regresar con ansias y emoción a ese trabajo que sabes que debes realizar en este momento, quédate leyendo.

1.Establece una Meta Específica

Con una meta general y ambigua no tendrás un camino exacto por el cual seguir. De modo que la inseguridad, el miedo y la ansiedad se hacen mucho más fuertes. Esto porque hay tantas opciones que puedes seguir que no sabes cuál tomar. Te sientes confundido y perdido.

Normalmente nos decimos a nosotros mismos generalidades:

  • Quiero ser más sociable

  • Quiero mejorar mis habilidades de comunicación

  • Quiero ganar 10.000 dólares al mes

  • Quiero ser más confiado

  • Quiero dejar mis malos hábitos

Estoy seguro que notas la similitud aquí.

Si lo que quieres es ser más sociable, ¿Qué aspecto de las habilidades sociales quieres mejorar?

O si quieres dejar tus malos hábitos ¿Qué mal hábito quieres dejar y con qué medida en específico?

Quieres ganar mucho dinero mensualmente ¿Sabes siquiera lo que se requiere? O ¿Cómo es que planeas ganar esa cantidad, por qué medios, venderás un producto o un servicio?

Y no, no es que sean un gran problema. Te pueden servir al inicio para que vayas indagando y obteniendo ciertos recursos y estrategias, de modo que decidas por donde iniciar. Pero ahí está el asunto. Mucha gente se queda con la meta general que se propusieron al inicio.

Y si es la meta principal, no habrá un camino exacto por el cual seguir. Y estarás convencido de esta estrategia y de esta otra, solo irás de un lado a otro inconscientemente. Y caerás en el sobre consumo de información.

Esto es lo que me pasó a mí. Dejé mi meta clara de educar a muchas personas acerca del desarrollo personal y de las habilidades de comunicación. Y lo convertí a una más general que era solo “atraer a una audiencia”. Al ya no tratarse de educar específicamente de una temática, me iba por distintos caminos solo para obtener seguidores.

Como por ejemplo la creación de reels animados al estilo minimalista, me gustó hacerlas pero no cumplían con la misión planeada.

O cuando estaba en mi sesión de aprendizaje, me quedaba como por 1 hora buscando qué video ver porque desconocía realmente el problema que quería solucionar. Entonces solo me guiaba por el título que parecía más interesante o la miniatura más atractiva.

Si no quieres desperdiciar tu valioso tiempo, debes ahora mismo agarrar una hoja de papel y escribir todas las metas que tienes. Todos tus problemas y áreas que quieres mejorar. Sé lo más específico posible.

Una vez que tienes escritas todas solo escogerás un área. De los 50 posibles problemas que escribiste, solo te quedarás con la que piensas que necesita solución ahora mismo. Propón un tiempo límite para solucionarlo, tal vez una semana o dos, dependiendo de la magnitud. Puede ser que sea una meta mensual o una meta semestral (6 meses). Escoge bien la duración.

Ahora que lo decidiste, pega la hoja de papel en una zona que sea recurrente para ti. Por ejemplo, yo tengo anotada la meta específica justo en la pared de mi oficina, porque siempre estoy por ahí y la veo. Esto servirá para que siempre te recuerdes la meta que has planeado. Así no te sentirás perdido, confundido o indeciso.

Esto no es que sea inmediatamente, tomará tiempo decidir el área a mejorar. Tómalo con calma, piensa y decide. Esa será la guía que tanto buscabas para emprender el camino correcto y no perderte en otros que, parecen atractivos, pero no se alinean con tu objetivo.

Ahora que ya tienes la misión definida, es momento de pasar al siguiente punto.

2.Siéntete Orgulloso del Progreso

El progreso es la fuente de motivación más poderosa.

Cuando estás tomando los primeros pasos para alcanzar tu meta deseada, es normal que falles constantemente y no veas el progreso que pensaste tener. Aquí es donde las personas pierden la cabeza, que después de estar aplicando las estrategias que vieron en un video ven que no tienen resultados extraordinarios en una semana. No va a pasar eso.

No tendrás un avance increíble en una semana, toma tiempo, pero nos hemos acostumbrado a lo rápido. Por eso hay muchos videos que te venden la idea de tener el físico de tus sueños en una semana. Requiere tiempo.

Luego pensamos que ese pequeño progreso no sirvió de nada. Pensamos que no es tanto comparado al de otras personas, y empieza la desmotivación, las ganas de ya no volver a intentarlo.

Es como un guitarrista que recién está iniciando. Cuando pasan 3 meses, aprendió las bases y ve que no puede tocar ninguna canción, se sentirá muy desmotivado. Porque piensa que debería ya estar tocando canciones, olvidando todo el progreso que ha desarrollado en ese periodo de tiempo.

Por el lado contrario, imagina a una persona que está trabajando demasiado su bíceps. Si es que todos los días ve que su bíceps está creciendo, ¿Tú crees que estaría desmotivada para ir al gimnasio? No lo creo. Más bien, tendría más ganas de ir a ejercitarse. Porque vio progreso, y eso le dio el impulso para continuar.

Probablemente estés pensando que necesitas de un progreso tan alto para sentirte orgulloso y que de ese modo te de las ganas para continuar.

Pero la verdad es que un progreso mínimo puede hacer toda la diferencia.

Sigue siendo progreso. Sigue siendo algo por lo que deberías enorgullecerte. Puede verse muy pequeño, pero si lo comparas con tu versión del pasado, es gigante.

Por ejemplo, el año pasado tenía la misma meta que tengo ahora mismo, la de educar a más de 500 personas acerca del desarrollo personal y las habilidades de comunicación. El año pasado solo hice un video y eso que estaba todo feo. Recién en este año comencé de a pocos.

  • Primero hice shorts para familiarizarme con el algoritmo y la edición.

  • Luego hice videos más largos, mejorando la edición en cada video.

  • Aprendí a cómo desenvolverme y estructurarme al momento de hablar en cámara.

  • Comencé a dejar pequeñas frases en Twitter.

  • Luego expandí esas ideas en formatos más largos (como el que estás leyendo ahora mismo)

Empecé desde cero. Comencé con un video mal hecho pero que me impulsó a seguir y seguir. Cada progreso, hasta un pequeño tweet, me motiva.

Porque pude publicar ese tweet, o quedarme dormido en mi cama. Me siento orgulloso porque he decidido salir de la conformidad de mi habitación y publicar.

Evalúa el progreso que estás teniendo ahora mismo, ¿En qué fase te encuentras? Y compáralo con tu YO del pasado. Diferenciarás lo que antes hacías con lo que ahora estás logrando y no podrás evitar sonreír.

El progreso sigue siendo progreso, aunque sea pequeño. Vela como una victoria para ti y sigue mejorando.

Sigue trabajando, así es como obtienes progreso. No importa si hoy solo haz hecho una plancha, no importa si solo has dejado las redes sociales 1 minuto menos, sigue contribuyendo al progreso de tu más ansiado cambio.

Ahora que ya ves a todo el progreso que tienes como una victoria más, es momento de salir de la conformidad.

3.Aférrate a lo Desconocido

Ya tienes tu meta clara, ya estás progresando y te sientes orgulloso de cada paso que das, grande o pequeño. Pero llega un punto en el que dejas de mejorar. Dejas de impulsarte a tomar desafíos más difíciles. Y esto por el miedo a lo desconocido.

¿Cuál es tu zona de confort? Si has llegado hasta aquí tal vez tu conformidad se compone por los buenos hábitos:

  • Dormir temprano

  • Trabajar temprano

  • Rutina matutina

  • Aprender

  • Ir al Gimnasio

  • Dormir

No quiero referirme a que necesitas salir de fiestas, tomar una aventura alocada para que tu vida no suene monótona.

Pero probablemente te has estancado en un mismo nivel. Por ejemplo, en tu trabajo de la mañana solo estás trabajando en tu proyecto por el mismo tiempo y a la misma velocidad. ¿Por qué no incrementar esa velocidad ahora? Tienes un desafío más grande, terminar el trabajo en menos tiempo. Si tu bloque es de una hora, considera terminar el trabajo en 50 minutos.

Tu cerebro se sentirá presionado y desafiado. Y como la diferencia es mínima, aceptas el reto.

Yo no aceptaba los retos. Y si los aceptaba, eran de retos que estaban muy lejos de mis habilidades actuales. No quería salir de mi zona de confort por miedo.

Como era consciente de que solo me rehusaba a probar nuevas estrategias y ni siquiera intentaba nada nuevo, surgía una culpa interna que nunca se callaba.

No me aferraba a lo desconocido por miedo a las consecuencias, o por querer que los resultados sean inmediatos. Y como solo me estancaba en mi zona de confort, me aburría porque no había un desafío.

Luego de 4 meses, ya estaba acostumbrado a levantarme a las 4 de la mañana, trabajar en algún newsletter o nuevo post, ir a mis clases de arquitectura, resolver problemas de arquitectura y dormir. No incrementaba la dificultad en estas tareas. Y si pensaba en incrementarlas mi ansiedad subía porque sentía que no estaba al nivel de lo que me había propuesto.

Por ejemplo, yo ya quería llevar al siguiente nivel mi edición de videos. Tenía planeado muchas animaciones como las de Ali Abdaal, Iman Gadzhi, Adrià Solà Pastor o Alex Hormozi; animaciones dinámicas y con imágenes hechas con AI.

El problema fue que mi meta era muy ambiciosa. Tanto que se escapaba de mis habilidades actuales.

Retrasé un video por 2 meses porque aún estaba en el proceso de crear esas animaciones. Y no se retrasaba por un tema de tiempo, sino porque tenía miedo de no hacerlo bien, o que no se vean profesionales. Y procrastiné la edición hasta el punto de cancelar el video y adoptar un nuevo formato, uno en el que ya no involucraba a las animaciones. Porque al final, no estaba generando ningún contenido.

De hecho, Mihaly Csikszentmihalyi, en su libro Flow: The Psychology of Optimal Experience, explica que las personas encuentran mayor satisfacción y motivación cuando están inmersas en actividades que presentan desafíos y requieren habilidades nuevas.

Buscar siempre ir hacia lo desconocido te dará las fuerzas suficientes para volver a motivarte. Pero debes tener cuidado. La tarea que escojas como aquella que sale de tu zona de confort debe ser un poco más difícil. Solo un poco.

Porque si es muy difícil te encontrarás con un gran temor y miedo como lo que me pasó a mí. Y solo procrastinarás el desafío todo el tiempo.

Por el lado contrario, si es que el desafío está muy por debajo de tus capacidades actuales, entonces será tan fácil que se te hará aburrido.

Es como un videojuego, si eres un nivel 10 y vas a misiones que son para un nivel 2, no tendrás tantas ganas de hacerlo porque es muy sencillo. Ni siquiera verás los desafíos del nivel 20 porque sabes que no eres capaz de lograrlas con éxito. Entonces optarás por ir a desafíos del nivel 11, porque se adecúan a tus habilidades.

Digamos que quieres mejorar tus habilidades de conversación. El primer paso que puedes dar no sería hablar con un grupo de desconocidos, eso te hará entrar en pánico. Yo diría que lo que se ajusta a tu nivel es salir de tu casa. Literalmente solo eso. Después sería solo saludar a 5 personas en un día, solo decir “buenos días” o “buenas tardes”.

Cuando empiezas a ver tus tareas, retos o trabajos de esta forma, serás capaz de volver a motivarte, a querer continuar y progresar. Ya no te sentirás estancado porque no sientes ni aburrimiento ni miedo por querer mejorar.

Escribe los desafíos de tus días, y no tengas miedo a fallar. Que el fracaso es el camino al éxito. Ganas experiencia fallando y ganas si es que no fallas. No puedes perder.

Solo habrá más ganas de quedarte pegado al videojuego de tu vida.

Y con esto hemos visto todo lo que necesitas para volver a motivarte.

  • Ten tu meta definida.

  • Ve a cada progreso, pequeño o grande, como una victoria.

  • Desafíate constantemente y ve hacia lo desconocido.

Eso es todo por hoy.

Siempre fuerte amigo. Crezcamos juntos hacia el Diamante.

Ten una linda semana.

-Liann.

Reply

or to participate.