- Al Diamante
- Posts
- Deja de Tomarte La Vida Tan Seriamente (y cómo hacerlo)
Deja de Tomarte La Vida Tan Seriamente (y cómo hacerlo)
¿Es bueno relajarse en la seriedad hacia tu meta?
Te has preocupado tanto por las responsabilidades, los resultados y los proyectos que olvidaste vivir.
Estuviste tan ocupado que no te diste tiempo para ti.
Muchos creen que es un pecado tomarse un tiempo libre.
Que 1 minuto haciendo nada es anti productivo
Pero no solo podría ser lo más productivo posible, sino lo más sano.
Tal vez has apretado el acelerador con tanta intensidad que ahora te quedas sin gasolina.
Te has tomado la vida demasiado en serio, tanto que piensas que reír es ser inauténtico o falso con la gente.
Ves cualquier comentario como una ofensa.
Cualquier imprevisto se ve como si el mundo estuviera en tu contra.
Llenas a tu alma de tanta negatividad porque eres rígido en la vida.
Esto es lo que yo he estado viviendo por mucho tiempo.
Aún sigo trabajando en eso porque es muy difícil equilibrar la seriedad con el juego.
Es como si quisiera lo que está en mis planes y me digo: No, debo estar forjado a mis reglas todo el tiempo.
Pero creo que me he perdido en el trabajo. Ya que se ha vuelto mi escape a cualquier posibilidad de disfrute.
Tal vez lo mismo te esté pasando a ti.
Utilizas a tu trabajo y a tu noción de estar ocupado que te restringes de cualquier posibilidad de volver a sonreír.
Reprimiste emociones de gusto por pensar que era el sacrificio en pos de tu meta.
Pero tal vez son las emociones que necesitabas para continuar en el camino.
La verdad, sigo trabajando en eso, pero empecé volviendo a tomarme las cosas más como un juego.
Créeme que si aprendes a jugar otra vez, serás incluso más productivo.
Porque eres más eficaz cuando brotas emociones positivas que negativas.
Haces y disfrutas mejor las cosas cuando te domina la alegría.
Solo recuerdas esos momentos de trabajo en lo que tanto te gustaba.
¿No sentías cierta dificultad, pero igual gusto por hacerlo?
No creo que cuando consigas lo que realmente quieres, agradezcas por haber estado enojado, reprimido o con una ira intensa.
Tal vez te haga llegar muy rápido, tal vez.
Porque esas emociones se deben utilizar para algo productivo.
Pero lo que más recuerdas después de conseguirlo, es cómo te sentiste.
Cómo lo hiciste.
Cómo sentiste cada momento que pasó.
Lo que siempre dicen: Es el viaje, no el destino.
El destino es clave para conocer hacia dónde rayos vas. Pero el viaje es para recordar que estás vivo.
Algo que me ha estado funcionando enormemente fue recomendado por un buen amigo mío:
Juega.
Rompe tu rutina.
Aunque sea un poco.
No necesitas de vivir 100% en disfrute porque después acabarás con esa chispa en cuestión de días.
Solo un momento.
Solo una hora.
Vuelve a disfrutar otra vez de ese gusto que le quitaste a la vida.
Solo estás en un periodo asqueroso lleno de caos y tragedias mentales que te hacen querer seguir ocupado para no enfrentar a tus verdaderos miedos.
Pon tu música favorita
Regresa a ese hobby que habías reprimido
Vuelve a probar ese gustito
Conversa con mamá o con papá y vuelve a contar anécdotas
Haz alguna broma
Baila con tu música
Y claro, no digo que te alinees por completo.
Porque en el hedonismo y el placer no encontrarás verdadera satisfacción.
Pero el exceso del camino de la disciplina conduce a que pienses que cualquier forma de gratificación es mala.
Yo entiendo que quieres perseguir tus metas y que tu ambición debe ser inmensa.
Pero aprende a disfrutar del momento. Porque lo que menos quieres es llegar al lugar que tanto aclamabas y darte cuenta de que no valió la pena.
Que estés arrojado en una camilla y pensar que no disfrutaste como quisiste.
Comer un helado de vez en cuando no está mal.
Jugar a tu deporte favorito, no está mal.
Conversar con tus amigos, no está mal.
Sé ambicioso, claro que sí. Sé muy serio en tu trabajo y ponte límites.
Pero después, si sobran 30 minutos en los que estás libre, no los llenes de más trabajo.
Porque hacer lo que te gusta no está mal.
No te tomes la vida tan seriamente que olvides vivir.
Juega un poco.
Porque tal vez cuando estés en una camilla a punto de morir.
Lo que más lamentes no sea lo que no lograste…
Sino lo poco que viviste.
Vuelve a jugar para vivir.
Trabaja como adulto.
Disfruta como niño.
Y al terminar, renueva tu alma recordando la experiencia.
Ten una linda semana.
-Liann.
Reply