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La Paradoja del Perfeccionismo: Cómo "Perfecto" Mata el progreso

La Epidemia del Perfeccionismo

¿Alguna vez has dicho: "No voy a hacerlo hasta que esté perfecto"?

Si la respuesta es sí, felicidades. Acabas de admitir que eres un cobarde.

Todos hemos estado ahí

No querías ir al gimnasio hasta tener la rutina perfecta.

No querías iniciar ese proyecto porque aún le faltaba pulirse.

No escribías nada porque pensabas que tu primer intento debía ser perfecto.

Y decides "seguir buscando".

Sin acción. Sin movimiento. Hasta que el tiempo transcurre lentamente y te das cuenta que han pasado más de 6 meses y ni siquiera comienzas.

Sigues en tu celular videos los mejores videos de la rutina perfecta, cuando pudiste descubrirlo yendo al gimnasio. Viste tantas imágenes para inspirarte a hacer tu pintura, cuando pudiste agarrar la brocha y comenzar. Viste tantos videos de Youtube sobre cómo hablar en público, cuando pudiste organizar una reunión y practicar.

Y terminas paralizado. Con la cabeza llena de ideas, pero sin un proyecto listo.

No te atrevías a tomar el primer paso porque tenía que ser "perfecto".

La idea de ser visto como alguien incapaz, débil o risible te hace dar un paso hacia atrás y seguir en tu zona de confort: Seguir afilando el hacha para que el corte sea "perfecto".

Y acabaste sin lanzar el producto. Sin escribir el ensayo. Sin iniciar el sueño.

  • Nunca es suficiente.

  • Nunca está bien.

  • Siempre hay algo qué mejorar.

El perfeccionismo es la aniquiladora de todos tus sueños. Solo te restringe. Pues es un miedo tan profundo que te detendrá ante cualquier intento de hacer algo "ridículo".

Si eres estudiante, te hizo procrastinar. Si eres emprendedor, te restringió de intentar. Si eres ambicioso, te limitó de soñar.

Y el perfeccionismo suena como algo positivo, pues te impulsa a querer mejorar lo ya mejorado.

¿Pero qué crees?

Buscar que sea perfecto te lleva a que sea mediocre.

Porque así, tu trabajo nunca verá la luz.

Estamos en una epidemia de genios que, por su perfeccionismo, nunca hacen brillar su talento.

No porque sean malos, sino porque no están dispuesto a ser vistos como malos.

Este es el costo real de los perfeccionistas.

El Costo Real de los Perfeccionistas

Tu perfeccionismo solo aniquila tu progreso.

La mente del perfeccionista solo se remite a una sola cosa:

  • No arrancaré hasta que esté perfecto.

¿Cuándo estará perfecto?

Nunca, porque siempre habrá algo qué mejorar.

La mayoría de gente no se expone porque creen que sus creaciones son malas.

Pues, sí, lo son.

Pero esa es precisamente la clave.

Aquellas personas que hacen 20 escritos y los publican como estén, aceptando la crítica y la retroalimentación; avanzarán a mayor velocidad que los que nunca los publican porque "no son perfectos".

Estarán un paso más adelante porque ya saben qué corregir. En cambio, tú piensas que está bien lo que haces, cuando podrías mejorar en varias ramas. Y como te encanta tener la razón, evadirás cualquier crítica.

¿Enserio esperas a que tu primera jugada sea la mejor?

Toma como ejemplo a los deportistas, ¿tú crees que iniciaron jugando como profesionales? ¿Acaso no sabes cuántas veces se cayeron? ¿Cuántas veces hicieron el ridículo?

O ve a los Youtubers, sus primeros videos son terribles. Te podría dar vergüenza ajena. Pero han seguido en el juego tantas veces que esos errores mínimos pero fatales ya no los cometen. Ahora producen arte cuando antes era algo ridículo. Eso es mejorar.

Tú no naces sabiendo, nadie lo hace.

Y si bien algunos tienen más facilidad que otros, ¿quién te dice que no puedes hacerlo?

Los perfeccionistas nunca evolucionan porque no se dan la oportunidad de cometer errores. Eso significa que nunca suben de nivel, solo se acomodan en su vieja esfera de protección.

¿Cómo más esperas ser mejor? ¿Haciendo siempre las cosas bien?

Nosotros evolucionamos producto de nuestros errores.

Quienes dominan el juego corrigen rápidamente. No importa si el video que hayan subido esté desordenado, o que el ensayo tenga errores de puntuación, o que al proyecto le haya faltado color.

Sabrán en qué fallaron cuando reciban la retroalimentación.

Y sí, esa retroalimentación puede ser brutalmente honesta y desagradable, pero entre más honesta sea, mejor.

Porque así tendrán los matices exactos del punto exacto a corregir para que la próxima vez que jueguen, dominen la partida.

Pero los perfeccionistas solo piensan en lo mal que se sentirán después de que hayan criticado su trabajo.

¿Y qué pasa después?

¿Sorpresa?

Se culpan de todo.

Adquieren esta comunicación negativa enfermiza. No crecen. No evolucionan. No avanzan. Solo confirman su vieja identidad débil:

  • "Te lo dije, soy un bueno para nada"

  • "Sabía que esto era una mala idea, soy el peor"

  • "Dijeron que mi trabajo está mal, significa que soy estúpido"

¿Qué crees?

Alguien que tiene la misma meta que tú acaba de lanzar el video; acaba de hacer la llamada; acaba de hablarle a esa chica.

Fallará, tal vez, pero tendrá la oportunidad de hacerlo mejor. Estará siempre un paso más adelante. Porque se arriesgó a obtener retroalimentación negativa. Negativa pero que vale oro. Pues será usada para su crecimiento exponencial.

Tú nunca la tendrás, porque sigues sobre pensando en comenzar.

Cómo dejar el Perfeccionismo sin hvdas

Acabas de ser consciente de cómo el perfeccionismo solo te deja en la misma posición de siempre.

Nunca podrás avanzar si sigues creyendo que necesitas estar 100% listo para iniciar, que necesitas la rutina perfecta para ir al gimnasio o debes seguir corrigiendo tu ensayo porque no es suficiente.

No podemos erradicar el perfeccionismo, pero sí reducirlo.

Porque claro, aún quieres un estándar de dar tu 100% en un proyecto. Pero no debemos llegar al exceso de querer un 110%, pues allí comienza la parálisis.

El perfeccionismo se resuelve callando a tu mente y abrazando a la acción. Es decir, reduciendo la brecha entre el pensamiento y la acción.

Hay 5 formas para hacerlo:

1) Regla de 5 segundos

Lo que más necesitas es iniciar.

Es entrenar a tu mente a empezar cuando te digas: "¡ya!"

Pero muchos carecen de esta habilidad porque no se sienten listos.

Sabes qué debes hacer. Conoces muy bien tu tarea. Pero prefieres procrastinarla porque su inmensidad te aterra.

Para ello, utiliza la regla de los 5 segundos proporcionada por Mel Robbins.

Cada vez que dudes y la inseguridad te consuma, cuenta: 1,2,3,4 y 5… Y haces tu trabajo.

No hay excusa después de esos 5 segundos, porque las consecuencias son catastróficas.

Si contar hasta 5 y hacer inmediatamente tu tarea entrena a tu mente para que tome acción; negarte a hacerlo la restringirá en pura complacencia.

Esta técnica dejará de funcionar porque ahora tu cabeza conoce muy bien tus intenciones. Sabe igual que no lo harás en 5 segundos.

¿Increíble no? Si no haces lo que debes hacer después de ese conteo, nunca más te servirá.

2) Haz el ridículo

Hemos visto que los perfeccionistas tienen fobia de la crítica.

El perfeccionismo no es un estándar alto. Es miedo al juicio.

  • Piensas que tu vida será arruinada.

  • Que si no consigues las visitas todo será en vano.

  • Que tu exposición debe ser al pie de la letra porque o sino todo saldrá mal

  • O que la mala nota te volverá loco.

Pero te darás cuenta que no pasa nada. No te morirás por intentarlo.

Los perfeccionistas no son reales, no son auténticos. Siguen un patrón que les lleva a lo que llaman "excelencia". Pero eso es muy diferente de la perfección.

Eres excelente cuando te arriesgas a escuchar a tu voz interna, ver qué pasa y corregir si salió mal.

Te sentirás haciendo el ridículo, pero ese el punto.

No estás acostumbrado a fallar.

No te entrenaron para soportar la incomodidad de ser principiante.

En la escuela te felicitaban por tu facilidad para obtener notas altas. Por apegarte 100% a las reglas. Pero nunca por tu rareza.

Olvidaste hacer el ridículo porque no quieres que esa identidad llena de elogios se derrumbe.

¿Qué crees que pasará? Pues fácil: Seguirás siendo alguien que sueña, pero nunca hace. Nunca crecerás.

El antídoto no es esforzarte más. Es hacer el ridículo a propósito. Exponerte al error hasta que el miedo pierda poder sobre ti.

Si tienes una idea, una solución, un comportamiento, algo que quieras plasmar: Hazlo, y ve qué pasa.

  • Responde algo inesperado cuando te pregunten “¿cómo estás?”: En lugar de “bien”, di algo absurdo o divertido.

  • Canta mal a propósito frente a alguien.

  • Haz una tarea rutinaria con la mano no dominante y ríete de lo torpe que se siente

  • Viste tanta información sobre rutinas para el gimnasio, aplica una y ve qué pasa.

  • No sabes qué decirle a esa chica, sigue a tu voz, ve hacia ella y ve qué pasa.

  • Escribe un párrafo sobre cualquier idea en 60 segundos sin editarlo.

  • Empieza una tarea sin preocuparte por hacerla bien: “Voy a escribir el título y la primera frase sin pensar demasiado."

Acostúmbrate a estar bien cometiendo errores.

Porque cada error es una prueba de que te atreviste.

Es mucho mejor intentarlo y hacer el ridículo que vivir con el arrepentimiento de querer haberlo intentado. Es mejor tener una respuesta inmediata que vivir en la suposición de lo que tal vez pudo ser.

Todo estará bien si pasa o no pasa. Para mí esa esa es la definición de confianza.

Solo una situación que te "ridiculiza" será mala si lo ves como tal. Si no lo percibes como una exploración hacia el futuro que tanto deseas.

Y así te darás cuenta de que no te has muerto por intentarlo.

¿Qué es peor: hacer el ridículo un momento o vivir atrapado en el miedo para siempre?

La única vergüenza real no es hacer el ridículo. Es no hacer nada.

3) Hazlo tan fácil que no puedas fallar

Una mente perfeccionista es una mente sobre cargada.

Si piensas solo en hacer el proyecto gigante en una sola sesión, está claro que el perfeccionismo te detendrá.

Porque piensas que es tu única oportunidad para completarlo.

Y esa oportunidad tiene que ser perfecta para que esté lista.

Pero entre más piensas así, menos querrás pintar el lienzo.

No te concentres en hacer TODA la pintura (tu proyecto) en una sola sesión.

  • Todo el ensayo.

  • Toda la lámina arquitectónica.

  • Las 2 horas de entrenamiento que tendrás.

Sino en detallar el paso a paso que te llevará a la compleción exitosa.

Tómate unos momentos para clarificar qué pasos se necesitan para lo que tienes pensado. Y luego aplícalo. Un paso a la vez.

Concéntrate en el paso 1, seguramente, el más sencillo que tengas y la que te dará momentum para avanzar.

Lo más probable es que el primer paso solo te tome 5 minutos:

  • Ponerte tus zapatillas para correr.

  • Agarrar el libro y leer 2 páginas.

  • Poner imágenes en la diapositiva.

  • Alistar tu mochila de deporte.

Una vez hayas completado el paso 1, sigues con el paso 2, luego con el 3, luego con el 4. Y boom, estarás empezando.

Y te darás cuenta que tu cerebro querrá más

¿Por qué?

Porque no ha visto que es tan malo como pensabas.

El camino hacia lo imposible es seguir una serie de pasos, una a la vez. Así crees que es posible lograrlo.

Creas energía en la acción, no en el pensamiento.

4) Ponte un plazo. Si no lo cumples, lo publicas

La preocupación más grande de los perfeccionistas es "no está completo".

Pasan la hora de entrega.

Se tardan en publicar lo que se prometieron.

Analizan cada cosa que quieren colocar y sobre piensan en si está listo o falta pulirse.

Pero siempre habrá algo qué mejorar. Y eso lo sabes.

Así que ponte un plazo y cúmplelo.

Ya sea un ensayo que debes entregar. Un trabajo de la universidad. Incluso un trabajo de vida empresarial. Cumple la fecha.

No importa si no está perfecto. Tal vez te degraden, puede ser que no obtengas la mejor nota o te despidan.

Pero eso te ensañará a no preocuparte exageradamente la próxima vez por los detalles minúsculos que solo son un agregado.

Coloca una fecha límite, o una hora límite.

Evalúa cuáles son las cosas que sí o sí deben estar en tu presentación, ensayo o trabajo. Lo demás es opcional.

Siempre podrá corregirse. Siempre podrá mejorarse.

Pero nunca lo sabrás hasta que lo hayas publicado.

5) Siempre Ganarás. No Te Preocupes

Uno de los mayores miedos que tenemos es lo que dirán de nosotros si perdemos.

No nos arriesgamos a hacer el ridículo ni a cometer errores porque pensamos que perderemos y será el fin del mundo.

  • Que nos separarán del grupo

  • Que todos te odiarán

  • Que nunca serás querido o perderás el respeto de todos

Pero si cometes errores porque estás aprendiendo, entonces nunca estás perdiendo.

El error es la única vía hacia la mejora.

Sino, te quedarías estático. Sin avanzar hacia tu más grande potencial.

Porque la única forma de saber qué mejorar es cometiendo errores. Es "fracasar"

Solo fracasas cuando lo tomas como el final del juego. Pero es solo el comienzo.

Es como si jugaras un videojuego, te derrota el jefe y vuelves a la partida de inicio. Otra vez.

¿Pero qué crees?

Esta vez vuelves con más experiencia.

Con el aprendizaje de qué movimientos tiene el jefe para no volver a caer ante ellos nuevamente.

Así funciona tu vida.

Tu "fracasas" para aprender a encontrar las piedras que debes pisar para no volver a caer en el pantano.

Tú no pierdes: Ganas o aprendes, pero nunca pierdes.

Solo pierdes cuando decides abandonar y no corregir tu error.

Así que cambia la perspectiva de "fracasaré y todos me odiarán" a "estoy aprendiendo, qué chevere es cometer errores. Porque así dejaré de ser estúpido en el futuro. Y dejaré de ser ignorante".

Te alegrarás por cometer errores porque significa que es un punto de crecimiento.

Porque ya no serás el mismo de antes en cuanto a habilidad.

Ganas un pedazo de sabiduría.

Fracasar no te hace menos. Evitarlo sí.

Aprende a controlar este estándar alto y no dejar que te encierre en una burbuja cómoda donde no hay peligro pero tampoco crecimiento.

Ten una linda semana.

-Liann

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