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Por qué te Sientes tan Mal Contigo Mismo? (7 razones)

¿Por qué te sientes tan mal contigo mismo?

Muchas veces nos decimos "me siento mal", pero no nos preguntamos por qué rayos nos sentimos así.

O tal vez si lo sabes, pero no quieres indagar más a profundidad porque duele la verdad.

  • Duele ver tu falta de decisión.

  • Duele reconocer las veces que supiste que debías corregir... y no lo hiciste.

  • Duele aceptar que cediste a la tentación, sabiendo que eso te alejaba de lo que más querías.

Es difícil excavar en nuestro interior, es duro. Estas emociones negativas son muy poderosas. Este caos mental es difícil de controlar.

Te entiendo, porque yo he estado en esta posición varias veces. Incluso cuando tenía “éxito”, cuando todo parecía estar bien por fuera, seguía sin sentirme suficiente.

Estás vacío, roto, te sientes lastimado y como si esta vida ya no tuviera sentido.

Pero esta es la verdad: ese malestar tiene un propósito:

  • Hacerte Evolucionar como Persona.

Sino no tendría sentido sentirte mal.

Hoy hablaremos de eso: Por qué te sientes así. Qué lo causa. Y lo más importante:

qué puedes hacer para salir de ahí.

No tengo todas las respuestas.

Pero tengo heridas, procesos y nociones que me están ayudando.

Y si pueden ayudarte a ti también, vale la pena compartirlas.

1. Promesas Rotas

¿Cuántas veces te ha pasado que dices que harás algo y nunca lo haces?

La relación con tu yo interior está tan destruida que estás consciente de las mentiras que te dices.

Cada vez que vuelves a prometerte algo, ya sabes que no lo harás.

Tienes esa euforia de la gran imaginación del éxito, pero sigues rompiendo tus promesas.

Ese es el patrón que muchos de nosotros tenemos. Tal vez porque te haces promesas muy grandes. Puede ser que te prometiste demasiadas cosas y entraste en parálisis, y procrastinaste tu acción. Solo tú lo sabes.

Como esa relación fue destruida, será muy difícil volver a ganarte la confianza de tu yo interior.

Y te sentirás en el mismo lugar de complacencia y auto-destrucción.

¿Tú cómo le harías promesas a un amigo?

Si estás indeciso de si lo podrías cumplir o no, tu amigo no querrá que tomes el compromiso. Porque si no es un "sí carajo", entonces es un no.

Lo mismo pasa con tus propias promesas.

Haz promesas que sabes que puedes cumplir.

No intentes fantasear con hacer todas las actividades que te gustan en un solo día, no te prometas que en un solo día completarás todo tu trabajo.

Y esto no quiere decir que seas complaciente y menos ambicioso, sino que no apuntes tan alto que te paralices.

¿Qué cosa podrías cumplir en esta semana que cambiaría todo tu ánimo?

Solo una cosa.

No importa si es pequeña, solo una cosa que hará que tu orgullo vuelva. Que te haga recuperar la confianza en ti mismo.

La más esencial. Esa que te ha estado molestando por varios días, semanas, meses, años…

Una simple acción que mueva la rueda.

Negocia contigo mismo una promesa que sea desafiante pero que al mismo tiempo puedas completar.

2. Falta de Propósito

Si no tienes un propósito, no sabes qué rayos qué hacer con tu vida.

Todos hemos experimentado ese vacío, en donde no sabemos qué rayos hacer con nuestras vidas.

Precisamente, esa es una de las grandes razones por las que tu autoestima está hasta los suelos.

No tienes claridad sobre para qué haces las cosas. Careces de profundidad. Producto de ello, la vida deja de tener sentido de ser vivida.

Hagas lo que hagas, nunca sentirás que estás tomando un paso fiel a tus valores.

Estarás viviendo según lo que otras personas quieren de ti, esperan de ti y desean que seas. Nunca por lo que quieres.

Buscas saciarte con la gratificación instantánea que producen los medios modernos. Que solo esconden el verdadero problema. Te harán sentir genial, tal vez, pero nunca experimentarás satisfacción verdadera, porque todo es momentáneo.

Dependes de otras circunstancias externas y sabes que tu vida no va hacia la vida que deseas.

Haces trabajo para otros. Tienes una carrera que no elegiste. Tu tiempo es usado por otros. A la sociedad le encanta manipular tu vida, así que ten cuidado.

Ante la falta de una vida propia y según tu propio camino, es momento de que seas claro en las razones de tus acciones.

Tal vez estás atrapado en el hacer, por eso te invito al menos un momento a que te preguntes: ¿Para qué hago todo esto?

¿Es para ayudar a mi familia? ¿Es por mi propio desarrollo? ¿Es para solucionar un problema vital que me hace destructivo en el mundo? ¿Es para salvar a quienes amo?

¿O fue impuesto por una autoridad y la seguí sin cuestionar?

Excava preguntándote "para qué". Atraviesa los escalones más incómodos de tu estado interno. ¿Para qué sigues todo lo que te dicen? ¿Para qué estás en este camino que sabes que no te llevará a lo anhelado?

Y una vez tengas la respuesta, busca la forma de plasmarla.

Si no tienes un significado, buscarás cualquier tipo de placer que satisfaga tu vacío, y serás más susceptible a aceptar el camino que otros tienen destinado para ti.

Encuentra tu propósito en la experimentación. Prueba algo. Que tu curiosidad se desenvuelva y amplíe la perspectiva de cómo vives.

Intenta esta pregunta, para que reflexiones:

"¿Qué me gustaría construir incluso si nadie me aplaude? ¿Qué haría incluso si fracasara ¿Qué hace que me levante de emoción de la cama?"

Solo 1 hora cumpliendo tu propósito, bastará para que retornes a la emoción de seguir viviendo.

3. Falta de Autenticidad

¿Por qué eres inauténtico?

¿Porque es peligroso?

¿Podría dañarte? Pues claro que sí.

La mayoría de cosas que valen la pena decidir conllevan una gran serie de riesgos.

Porque la crítica es dura.

Los comentarios hirientes.

Y las miradas atentas.

Pero eso solo será por unos momentos. Después, todos volverán a lo más importante: Sus propias vidas.

¿Por qué tratas de satisfacer la vida de alguien que ni siquiera te presta atención?

Es más, ni siquiera te recordará por ser un espejo, sino por tu diferencia.

Incluso si lo has hecho enojar o entristecer, seguirás en su cabeza.

Algo que no pasa con las personas que no se atreven a plasmar sus diferencias con el mundo.

Esto me ha pasado bastante. Cada vez que proyectaba una versión falsa de mí para agradar, volvía a mi casa y me sentía tan desesperado de volver a obtener la validación externa. Me sentía vacío. Desgastado. Como si todo mi esfuerzo por agradar se hubiera acabado.

Y obvio que lo hizo.

Solo quise agradar a todos, pero si bien les caía bien a todos, nadie me amaba.

Ese es el precio de las personas complacientes, manifestar una máscara que solo sirve para complacer. Despegándose de sus verdaderos gustos, principios, valores.

Con esto, te sientes traicionado.

Te sientes vacío, porque sabes que tu vida no está acorde a lo que quieres, sino a lo que otros esperan.

Arriésgate a plasmar tu rareza.

Nunca estarás pensando por tu cuenta si sigues ciegamente seguir como oveja lo que alguien que parece ser una autoridad absoluta dice.

Evalúa, Discierne

  • Di tu más sincera opinión.

  • Acostúmbrate a decir que no si algo no se acomoda a tus valores.

  • Haz el ridículo bromeando, molestando o si quieres dar un abrazo y sientes que quieres darlo, dalo. A ver qué pasa.

Y si tal vez no resulta bien, no te importará. Porque sabes que fuiste auténtico y no un actor.

4. Comparación Excesiva

Compararse es natural.

Desde nuestra naturaleza humana, hemos utilizado a la comparación como una medida para evolucionar, movernos y progresar.

Si el otro clan tenía agua y ustedes no, tu tribu buscaría agua.

Pero cuando te comparas excesivamente por mediciones ajenas a tu identidad, te pierdes.

El psicólogo Leon Festinger habló de la "teoría de la comparación social". Las personas comparan para evaluarse. Es útil para evaluar. Pero cuando lo hacen en exceso, su autoestima depende más de otros que de sí mismos.

Piensas que solo serás valioso si eres la otra persona que viste en Youtube, Instagram o Tiktok.

Te comparas con cuerpos falsos, vidas editadas, jóvenes con harto dinero, lujos exagerados...y luego usas eso como medida de tu valor. Y claro que te sientes mal.

Comienzas a pensar que como Juanito sabe tocar el piano y tú no, significa que eres un fracaso y un aburrido.

Que si el otro tiene mejores calificaciones significa que es mucho más que tú.

Y no es así.

Tal vez sean más "algo" que tú, pero no serán "mejores" que tú.

Porque no hay forma de medir el valor humano con una regla externa.

Tú eres único.

Eres diferente en este mundo y no hay nadie como tú

Y eso ya te da un valor irrepetible.

La comparación era guía para la supervivencia.

Hoy, esa comparación se volvió tóxica.

Porque no estás comparando tu camino con el de alguien cercano.

Estás comparando tu día 1 con el año 20 de alguien más.

¿Qué podemos hacer al respecto? pues Jordan Peterson ya lo dejó claro:

  • Compárate con quien fuiste ayer.

Porque tú sí sabes por lo que has pasado.

Y tú eres el único con quien tiene sentido medirte.

Cuando te comparas externamente solo envidias una cosa de la otra persona.

Quieres el dinero, la fama, las chicas, el carisma, etc.

Pero estoy muy seguro que no quieres su estado mental, no quieres los 10 divorcios que ese millonario tiene, ni la deplorable relación con su familia.

Ahora, si eliges compararte, elige bien con quién te comparas.

Lo hemos visto en nuestra evolución, que necesitamos compararnos para mejorar a priori. Pero si no tienes buenos modelos de comparación, vivirás en parálisis.

Si recién estás iniciando y te comparas todo el tiempo con el millonario que tiene 20 años de experiencia más que tú, obviamente te sentirás inferior.

En cambio, compárate con quien está uno o dos pasos delante.

Ese modelo te impulsa, no te paraliza.

5. Demasiadas Metas, Poca Energía.

Muchas personas tienen una expectativa gigante sobre lo que podrían hacer, pero se convierte en una parálisis.

He visto que esto me estaba afectando, porque si no contribuía con al menos una de las 7 cosas que me había propuesto en el mes, significaba que fracasaba.

Mi energía se fragmentaba y mi tiempo era muy reducido para cada cosa. Pero me decía: "No, 30 minutos hacen la diferencia".

Y la verdad, sí, 30 minutos hacen la diferencia.

Pero alguien que le dedica 2 horas, está aprendiendo más. Alguien que dedica 5 horas y menos responsabilidades, alcanzará más.

Si no hay una cosa importante, significa que nada es importante.

Tal vez tienes una checklist o una lista de pendientes que atacan a muchas metas, pero ¿son todas importantes?

¿Cuál es la misión gigante que quieres superar a largo plazo?

O tal vez estás tan encerrado en el qué hacer del día que ni siquiera sabes hacia dónde vas.

Haces pero, ¿con qué fin?

Si no sabes qué es lo más importante para lograr, buscarás muchas metas simultáneas para saciar tu falta de éxito.

Tu energía y tu tiempo se ven dispersadas hacia las 100 cosas que te planteaste.

Das el 10% aquí, el 10% allá, y cuando ves resultados pobres, te sientes mal contigo mismo.

Surge la negatividad, la culpa y la ira. Y te preguntas: "¿Cómo es posible que no lo haya logrado?" Es irónico. Porque la respuesta no es tu falta de ambición, sino de concentración.

Estudios de Roy Baumeister sobre "agotamiento del ego" demuestran que cada decisión consume energía de voluntad. Si tienes muchas metas, pierdes fuerza por microdecisiones innecesarias.

El error no está en querer mucho.

Está en intentar lograrlo todo al mismo tiempo.

¿Qué es mejor?

¿Dar solo tu 1% en 100 cosas? ¿o dar el 100% en solo una?

Esto no quiere decir que seas un especialista, porque por naturaleza somos generalistas.

Tienes demasiados intereses y demasiadas curiosidades.

Pero solo puedes avanzar de verdad en una cosa a la vez.

Pregúntate qué meta es la más importante en este momento.

  • La universidad.

  • Las notas.

  • El emprendimiento.

  • La guitarra, el piano.

  • El deporte.

  • La mente, la salud.

Desde mi experiencia, dos metas son el máximo para mantener tu energía enfocada.

Después de esas dos, quita las otras que, por ahora, no son importantes. Que solo son un ruido molesto que degrada tu estado de ánimo al ver que eres incapaz de darle el tiempo y energía que se merece.

Prioriza.

Porque si todo es importante, nada lo es.

6. Aíslas tus emociones

Cada vez que surge una emoción negativa tratas de reemplazarla fácilmente con un placer del momento, en vez de atacar a la raíz el problema.

Te has acostumbrado a alejar a las emociones que se suponen que deben guiarte a la mejora.

Porque en sí no existen emociones negativas o positivas, solo emociones útiles o inútiles. Dependiendo del contexto.

En este caso, si te sientes de lo peor contigo mismo, podrías haber sobajado la emoción con más y más placer. Todos los días te inyectas dopamina barata. Peor nunca hará nada.

Bueno, de hecho sí. Empeorar las cosas.

Cuando te sientes de lo peor contigo mismo, es una señal de que algo está mal.

La respuesta podría ser muy incómoda y por eso no quieres hacer nada al respecto.

Se ve difícil, abrumador y desgastante; así que por esquivar la solución, te sientes otra vez mal contigo mismo y después cometes los mismos errores del pasado al no verlo como un problema.

Y te encuentras en un ciclo vicioso en donde todo el tiempo estás derrumbado al seguir aislando la emoción.

Lo que me ha funcionado personalmente, fue preguntarme por qué rayos me siento mal.

Suena muy obvio, pero a veces me quedaba en la respuesta superficial.

Y necesitaba más respuestas.

Tal vez una experiencia del pasado que cambió mi perspectiva. Puede ser un problema sin solucionar. Alguna expectativa que no fue cumplida. O un futuro que espero tanto y aún no se cumple.

Si sientes este vacío, esta cólera y molestia, excava. Busca las raíces del problema. No escondas tus emociones con más gratificación instantánea que "curan" tus inseguridades pero que empeoran el efecto.

Usa tu enojo para descubrir por qué te sientes enojado. Utiliza tu tristeza para atacar al problema que te mantiene en ese estado. Usa tu vergüenza para mejorar y volver a la arena de batalla más preparado.

No aísles tus emociones, úsalas como combustible.

Porque ¿qué es lo contrario?

Usarlas para degradarte y ser peor que antes.

Esto sería todo. No está mal que te sientas mal, son las emociones útiles que te dicen: “hey, algo necesita cambiarse”.

Retorna a tus emociones positivas solucionando el problema desde la raíz, no con medios superficiales.

Ten una linda semana.

Te mando u nabrazo y total éxito en tu crecimiento.

-Liann

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