- Al Diamante
- Posts
- Tu Dolor es tu Ventaja: la Mentalidad que lo cambia Todo
Tu Dolor es tu Ventaja: la Mentalidad que lo cambia Todo
La Mentalidad de Diamante y por qué Debes Adoptarla
Tu sufrimiento no es en vano
Los problemas son inevitables.
En tu vida ya lo has presenciado:
Imprevistos
Caos
Que llegaste otra vez tarde a tu clase.
Que el tráfico es horrible.
Que justo no hay comida en tu casa y tienes que ir a la tienda a comprar más
O peores:
Accidentes
Enfermedades
Muertes
Y te derrumbas ante las adversidades.
Crees que es un peso enorme
Luego comparas tus problemas con los de las otras personas
Y te preguntas:
Por qué yo?
¿Por qué la vida es tan injusta conmigo y me cachetea cada vez que me esfuerzo?
¿Por qué reacciono tan negativamente con los demás?
¿Por qué soy incapaz de controlarme?
Y este es el patrón que muchas personas padecen.
No convierten los problemas en oportunidades de crecimiento.
Porque para eso tienes problemas, para crecer.
Pero todos elegimos el camino del derrumbe.
En cada desafío, adversidad o situación caótica, las personas se excusan y quejan de lo que les pasó en vez de pensar en una solución.
¿En serio crees que quejarte de problemas de las que no tienes el control sirve?
Incluso, de las que generaste por tu pereza, procrastinación o egoísmo.
¿En serio crees que servirá de algo quejarte?
Tus quejas son una pérdida de tiempo.
Puedes quejarte, sí, pero a la vez dar una solución.
Porque el que solo se queja no es agradecido.
"¿Pero cómo rayos agradecer por lo malo que me pasa?"
Precisamente eso es lo que veremos hoy:
Cómo rayos convertir la presión en crecimiento.
Y así dejar de cometer los mismos errores del pasado, crecer como personas y sufrir menos.
¿Qué es la Mentalidad de Diamante?
Sin presión, no hay diamante.
¿De qué rayos va esta mentalidad?
El carbón cuando es sometido a una cierta presión de calor, en un proceso de miles de años puede convertirse en un precioso diamante.
Todos nosotros iniciamos siendo unos pedazos de carbón.
Sucios, irresponsables. comunes y expuestos a la destrucción.
Así como el carbón, la vida nos da una gran presión y calor que no soportamos.
Y comenzamos a enojarnos, a entristecernos enormemente o hasta a avergonzarnos tanto que abandonamos el juego.
Este es el problema: Que no utilizamos la presión a nuestro favor.
Pensamos que es el fin del mundo o que es una justificación para presentar excusas.
Y cuando dejamos que las emociones negativas tomen posesión de nosotros, nuestra realidad se torna negativa:
No queremos hablar con nadie.
Queremos estar encerrados viendo una serie calmando las penas.
Herimos a otros o hasta les faltamos el respeto.
Tus emociones negativas no son malas.
Pero las usas para la destrucción en vez de la creación.
Tú puedes convertir cada problema en una oportunidad de crecimiento.
Cada emoción negativa es un combustible para que nunca más vuelvas a cometer ese error.
Ese calor, esa ira, ese remordimiento. Esos problemas que no puedes quitarte de la cabeza, son parte de la presión que cambian tu vida.
Estás harto. Estás cansado de todo el caos que pasa.
Y producto de ese enojo, estás dispuesto a cambiar.
De modo que metabolizas cada emoción negativa para ir al diamante.
Cada presión utilizada para crecer, te hace brillar más como un diamante.
Y veamos cómo lo podemos hacer.
1) No te quejes de problemas que no puedes controlar
Tus quejas son una pérdida de tiempo.
Muchos lo que hacen es esconderse en el reclamo por cosas que no pueden controlar.
El tráfico
La mala actitud de sus jefes
Las discusiones
Los imprevistos justo en el momento
Nos irrita, obvio que sí.
¿Pero, es tu culpa? No, claro que no.
Tú no decidiste que el tráfico esté horroroso. Tampoco que tu jefe se porte tan mal contigo. O que el imprevisto haya surgido de la nada, arruinando tus planes.
La presión que te lanza la vida no es tu culpa, pero el cómo reaccionas ante la presión sí es tu culpa.
No puedes controlar el hecho. Ya pasó. Pero sí te puedes controlar a ti.
Cada presión es un entrenamiento para reaccionar más sabiamente.
Te dolerá, te molestará, te irritará y te querrá hacer llorar. No lo niego, no puedes controlar tus emociones… en el primer instante.
Pero sí en el segundo momento.
Tú decides qué hacer con esa emoción.
Imagina a un padre que está viendo cómo su hijo aprende a gatear. El hijo trata todo lo que puede y siempre cae.
¿Tú crees que el padre no se siente impaciente? Obvio que sí.
Pero producto de esa impaciencia no le grita a su hijo de que es un inútil.
Sino que usa esa presión y esa emoción negativa para entrenarse a ser más paciente.
En el tráfico tú podrías enojarte. Pero producto de ese enojo puedes respirar un poco y escuchar algo en tu celular hasta que las cosas se calmen.
La presión es inevitable. Y hay dos caminos: Destrucción o Crecimiento.
Tú decides cuál tomar.
Enfócate en lo que puedes controlar: Tu reacción.
Quizá no elegiste tu historia.
Pero puedes elegir tu respuesta.
Y esa elección es lo que te convierte en alguien imparable.
2) Tu sufrimiento es un entrenamiento
Tenemos la costumbre de ver a cada obstáculo como un signo para abandonar.
Pero es el entrenamiento que más necesitamos para ser mejores personas.
Piénsalo: ¿Cuántas veces pasó algo horrible en el pasado del que ahora estás agradecido de que haya sucedido?
Yo siempre recordaré la vez en que desaprobé el curso más importante de mi carrera hace 2 años.
Fue horrible. Nunca en mi vida había desaprobado. Pero ahora agradezco de que haya sido así. Porque no sería el hombre que soy ahora.
Me hizo más consciente de mis acciones, más consciente de mis prioridades.
Lo que en ese momento parecía un sufrimiento eterno ahora agradezco por ello.
Las adversidades son un entrenamiento al diamante o una excusa para quedarte siendo carbón.
No creo que Dios, la vida o el universo como quieras llamarle, haya traído estos conflictos para despedazarte.
La vida te ha dado a ti la presión que necesitas, no la que quieres.
Tu Creador sabe muy bien qué presión necesitas, incluso si no te gusta. Porque es el entrenamiento para algo más grande.
No lo sabes, aún. Pero todos los obstáculos te servirán para tu propósito mayor.
Así que cambia la perspectiva de los problemas.
No son problemas, son un entrenamiento.
Es como dice Buda: “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.”
Entrenas tu forma de reaccionar ante los problemas
Tu respuesta rápida de solución en vez de excusa
Y a sacarle una sonrisa a cada problema que venga.
Sonríele al mundo, quizá te devuelva la sonrisa. Y si no lo hace, insiste. Sigue sonriendo. Tarde o temprano lo contagiarás.
3) Tus emociones negativas son productivas
Mucha gente se deja arrastrar por la fuerza emocional que traen los problemas.
La ira, la tristeza, la vergüenza, la irritación no deberían llevarte a la destrucción.
Pero siempre decidimos ahogarnos en nuestras emociones negativas en vez de usarlas para lo que deberían ser.
En realidad no hay emociones negativas ni positivas, sino emociones útiles o inútiles.
Digamos que te pongo un oso depredador ahora mismo, tú necesitas de la ansiedad para escapar de allí y salvar tu vida.
Ahora, en tus problemas del día a día.
Todas las emociones te sirven como una señal.
O de que algo está bien o está mal. Si necesita ser cambiado o no.
Si desaprobaste una materia y te enojaste, bien. Usa esa presión para estudiar con más intención.
Si te echaste a llorar luego de perder una competencia, bien, utiliza esa tristeza como una fuente de poder. Para volver más preparado la siguiente vez.
Lo que hacemos siempre es disociarnos de las emociones negativas con placeres.
Tanto que dejan de sentirse mal por lo que acaba de suceder.
Se disocian. Se anestesian. Se distraen.
Van directo a Netflix, a redes, a comida, a fiestas, a risas vacías. Y creen que si ya no sienten el problema, entonces ya no existe.
Pero no. El problema sigue allí. Solo que ahora estás más lejos de enfrentarlo.
Se vuelve más y más inmenso cada vez que tratas de huir de él.
Siente las emociones "negativas" y úsalas para moverte.
Y servirán como un impulso inicial para que comiences a cambiar.
Porque a futuro encontrarás un nuevo propósito. Ya no desde la ira, sino tal vez desde la alegría o la razón de la actividad.
Es, al final, la presión que cambia tu vida.
Cada emoción negativa que se produce es un signo de que te importa.
4) Podría Ser Peor
Creemos que es el fin del mundo con nuestros problemas, pero hay alguien ahí afuera que está viviendo un infierno más potente que el tuyo.
Hay algo a lo que yo llamo Desfase Emocional. Es cuando la emoción no tiene relación con la objetividad del hecho.
Un joven que ha perdido sus zapatillas Jordan puede desesperarse de la misma forma que una madre que perdió a su hijo.
Desde fuera, parecen situaciones completamente distintas.
Desde dentro, las emociones se sienten igual de intensas.
No es el hecho el que define tu emoción, sino la carga emocional que le asignaste a ese hecho.
Muchos de tus problemas no son un problema. Solo se asignas como tal por la carga emocional.
Tú puedes pensar lo ridículo de muchas "catástrofes" que les suceden a tus amigos, familiares o gente en general. Que inyectan demasiado drama a algo absurdo de preocuparse. Y ellos piensan lo mismo de ti.
Deja el drama y concéntrate en cómo usar la adversidad a tu favor.
En esos problemas tan chiquitos que te desesperan es donde más debes entrenarte.
Lo que tienes ahora podría ser mucho peor.
En esta conversación entre tú y yo, hay personas que están despidiéndose de un hijo, de un padre o de una madre. Que están desesperados si vivirán o no.
Y tú, llorando porque no te responde la chica.
No quiero comparar tus problemas con los de otros. Porque cada persona tiene un problema específico dependiendo de lo que necesitan aprender.
Pero en esos momentos pequeños que más te desesperan, es donde debes entrenarte.
Eso, es madurar.
Si no puedes actuar con maestría desde los problemas pequeños, nunca lo harás en los grandes.
Así que sé más consciente de cómo reaccionas en cada situación.
Y no, no es fácil. Es bonito decir que le encuentres la utilidad a cada situación negativa. Pero es muy difícil disociarte de la gran carga emocional.
Así que no esperes a solucionarlo de aquí a 3 días, lleva tiempo.
Y para hacerlo vamos con el último punto:
5) Pregúntate "Para qué" en vez de "Por qué"
Siempre que ocurre algo malo te preguntas "¿por qué a mí?"
¿Por qué me pasa esto?
¿Por qué soy tan malo?
¿Por qué soy así?
Cada pregunta tiene una respuesta. Quiere decir que tu única respuesta para el caos de tu vida es una justificación de por qué pasó:
Porque soy un idiota
Porque nunca me salen las cosas
Porque soy feo y desagradable.
Y creas un ciclo vicioso en el que producto de tus justificaciones, tus creencias sobre ti y sobre el mundo se tornan negativas.
Y si se tornan negativas, tu realidad también lo hará.
Porque si crees que el mundo es injusto y tú eres de lo peor, bien, así será.
Seguirás inconscientemente demostrándote lo que crees sobre ti y sobre el mundo.
Por siempre.
Las preguntas direccionan tu enfoque.
La clase de preguntas que te hagas determinará la calidad de tu realidad.
Como hemos visto atrás, tu sufrimiento tiene una razón de ser.
Tiene un propósito: Entrenarte.
La mejor pregunta que me ha funcionado es "¿para qué estoy sufriendo?"
Aquí ya no piensas en justificaciones, sino en función.
Ya no buscas a quién culpar, sino en dirección.
Así proyectas una intención hacia el futuro en vez de quedarte en el pasado.
"Siento soledad constante, aunque estoy rodeado de gente." ¿Para qué? Para trabajar mi identidad sin depender de la validación social.
"Estoy sufriendo una ruptura amorosa" ¿Para qué? Para entender que confundí amor con necesidad.
"Reprobé una materia en la universidad." ¿Para qué? Para aprender a gestionar mejor mi tiempo.
El dolor con propósito no destruye, construye.”
Sufrir no es el problema. El problema es sufrir sin sentido.
Y cada vez que le otorgas un propósito, te vuelve un diamante.
No experimentas la vida que vives, sino la vida que interpretas.
Eso sería todo.
Encamínate al Diamante.
Ten una linda Semana
-Liann
Reply